PENULTIMOS CAPITULOS!!!
Capitulo 44
Las pesadas cortinas que _____ había corrido antes de tomar la ducha, difuminaban la fuerte luz del exterior bañando la habitación de un suave reflejo que daba un brillo translúcido, etéreo, a su piel. Al posarla sobre la cama, Tom cedió a la tentación de acariciar la cima de su pezón excitado con los labios, saboreándolo lentamente y explorándolo con un cuidado que la hizo temblar y sacudirse de placer.
—No, no quiero apresurarme—dijo Tom con voz grave, negándose a acceder a los ruegos del cuerpo de ______—. Voy a tomarme mi tiempo—añadió acariciandola.
—¡Te deseo tanto!—susurró _____ anhelante—. Te deseo...
De pronto _____ calló, sus ojos se nublaron con una mezcla de ansiedad e inseguridad al escuchar su propia voz y reconocer el peligro en el que ella misma se había puesto. Pero era demasiado tarde. Tom la había oído. Dejó de desvestirse, se inclinó sobre ella y, clavándole una mirada penetrante, preguntó:
—¿Dónde me deseas, ______? Dime... enséñamelo...
Él, en realidad, ya sabía la respuesta, porque había alzado la mano para rozar con los nudillos, en la más suave y larga de las caricias, el mismo centro de su cuerpo, posando la palma de la mano después sobre el delicado monte de su más íntimo ser.
—No has contestado a mi pregunta, _____—le recordó él mientras sus dedos dibujaban círculos de placer sobre ella. ______ estaba tan excitada y tensa por el deseo que pensó que se desmayaría—. Dime... dime lo que quieres—insistía Tom haciendo una pausa tras cada palabra para besarla con pasión y ternura.
Tom se había convertido en el centro de su mundo, en el centro de sus expectativas, en el imán que la atraía, en el punto culminante de todo aquello que era y que sería jamás.
—Te deseo a ti—respondió ella enfebrecida—. Te deseo, Tom...—se estremeció, incapaz de decir nada más a causa de sus besos, que asaltaron su boca en una apasionada, dulce posesión.
Las pesadas cortinas que _____ había corrido antes de tomar la ducha, difuminaban la fuerte luz del exterior bañando la habitación de un suave reflejo que daba un brillo translúcido, etéreo, a su piel. Al posarla sobre la cama, Tom cedió a la tentación de acariciar la cima de su pezón excitado con los labios, saboreándolo lentamente y explorándolo con un cuidado que la hizo temblar y sacudirse de placer.
—No, no quiero apresurarme—dijo Tom con voz grave, negándose a acceder a los ruegos del cuerpo de ______—. Voy a tomarme mi tiempo—añadió acariciandola.
—¡Te deseo tanto!—susurró _____ anhelante—. Te deseo...
De pronto _____ calló, sus ojos se nublaron con una mezcla de ansiedad e inseguridad al escuchar su propia voz y reconocer el peligro en el que ella misma se había puesto. Pero era demasiado tarde. Tom la había oído. Dejó de desvestirse, se inclinó sobre ella y, clavándole una mirada penetrante, preguntó:
—¿Dónde me deseas, ______? Dime... enséñamelo...
Él, en realidad, ya sabía la respuesta, porque había alzado la mano para rozar con los nudillos, en la más suave y larga de las caricias, el mismo centro de su cuerpo, posando la palma de la mano después sobre el delicado monte de su más íntimo ser.
—No has contestado a mi pregunta, _____—le recordó él mientras sus dedos dibujaban círculos de placer sobre ella. ______ estaba tan excitada y tensa por el deseo que pensó que se desmayaría—. Dime... dime lo que quieres—insistía Tom haciendo una pausa tras cada palabra para besarla con pasión y ternura.
Tom se había convertido en el centro de su mundo, en el centro de sus expectativas, en el imán que la atraía, en el punto culminante de todo aquello que era y que sería jamás.
—Te deseo a ti—respondió ella enfebrecida—. Te deseo, Tom...—se estremeció, incapaz de decir nada más a causa de sus besos, que asaltaron su boca en una apasionada, dulce posesión.
Tom la rodeó con los brazos y _____ se abrazó a él tímidamente, acariciando su mejilla.
—Mírame—ordenó él.
_____ obedeció vacilante. Sus ojos, de expresión suave y lánguida, se vieron atrapados por la mirada de él, apasionada y brillante.
Lenta, tiernamente, Tom comenzó a acariciarla. _____ sintió como si todo su cuerpo estuviera a punto de disolverse de deseo por él. Levantó una mano para tocar su hombro desnudo, su brazo, gimió suave y femeninamente contra su cuello, mientras presionaba los labios contra él. En manos de Tom, su cuerpo parecía ablandarse y responder mágicamente para darle la bienvenida, como si sus caricias fueran una llave, una clave. Él era la clave de lo que sentía, comprendió ______ en la profundidad de los océanos de su amor.
—No tendremos mucho tiempo... te deseo tanto—jadeó él, suavizando sus palabras con otro apasionado beso que obligó a _____ a levantar las caderas con ardor—. La próxima vez podremos tomárnoslo con más calma—volvió a jadear Tom ronco contra sus pechos, revelando con aquella voz la intensidad de su deseo.
La próxima vez... ______ creyó morir de felicidad al escucharlo. La próxima vez... eso significaba que él compartía sus sentimientos. ______ creyó ver el aire vibrar en torno a ellos, lleno de pasión, mientras sus cuerpos se sincronizaban a la perfección. Cada suspiro, cada jadeo, cada latido de su corazón la unía a él hasta hacerla cautiva y mostrarle, desnudos, su deseo y su amor tanto como su trémulo cuerpo.
Cuando él, finalmente, exclamó: «Ahora, _____... ¡Oh, Dios, ahora!», ella supo que su cuerpo le había dado el consentimiento antes incluso de poder pronunciar las palabras. Automáticamente con las esbeltas piernas rodeó su cintura elevándose para encontrarlo, para sentirlo. Lo escuchó gritar al penetrarla, fue el sonido del triunfo y del tormento, y de pronto estaba llenándola con su cuerpo: único, íntimo, duro y cálido. El cuerpo de _____, tensándose un segundo ante el dulce y virginal shock, le dio la bienvenida en su interior con cada nueva y profunda embestida.
Tom sintió la inesperada resistencia del cuerpo de _____, su cerebro y sus sentidos registraron el shock y comprendieron lo que significaba, pero su cuerpo se negó a reaccionar. Adoraba aquella forma cálida de _____ de abrazarlo en su interior, de estrecharlo y de acariciarlo, de urgirlo a olvidar lo que acababa de sentir para satisfacer su deseo de él. «Más profundamente, con más fuerza, hasta alcanzar el centro mismo de mi ser», parecía decir _____ con cada una de las contracciones de su cuerpo. «Más profundamente, con más fuerza, hasta que llegues allí. Sí, allí... allí...».
Tom sintió como si su corazón y sus pulmones fueran a estallar mientras los llevaba a ambos a aquel lugar en el que, por fin, podrían echar a volar.
_____ gritó suave, dulcemente, ante el placer de sentirse completa, de experimentar lo que significaba realmente ser mujer, llena y satisfecha, encumbrada a un lugar, a un estado... la emoción era tan intensa que sus ojos se llenaron de lágrimas.
Alguien estaba temblando... ¿era ella... o los dos? Había escuchado el grito de Tom en los últimos e increíbles instantes, antes de abrazarla, en que él los condujo a ambos hasta el infinito, gritando después su nombre de un modo que la había hecho temblar de emoción.
Mientras trataba de recuperar el aliento, de recuperar el control de sí mismo, Tom miró a _____. Estaba llorando, lloraba lágrimas en silencio. ¿De dolor?, ¿por su causa… porque le había...?
Incluso en aquel momento seguía tratando de escapar de la realidad, de la verdad que su mente trataba de imponerle. Era imposible que fuera virgen... era imposible. Pero su ira dirigida hacia sí mismo, su sentido de la culpabilidad le aseguraban que lo era, que lo había sido. Era imperdonable, la había herido, la había hecho llorar arrancándole egoístamente un placer al precio de su inocencia. Había sido tan incapaz de controlar sus sentimientos que no había podido detenerse, aunque sabía que debía hacerlo.
Sentía náuseas ante su propio comportamiento, de modo que se apartó de ella.
—Tom...—lo llamó ______ alargando una manó insegura hacia él. ¿Por qué se apartaba?, ¿por qué no la abrazaba, la amaba y le procuraba seguridad?—. ¿Qué ocurre?... ¿qué te pasa?
—¿De verdad necesitas preguntarlo?—inquirió Tom tenso—. ¿Por qué no me lo dijiste... por qué no me detuviste?....
Capitulo 45
La ira que reflejaba su voz acabó con la dulce y mística felicidad de _____ dando paso a la ansiedad y la desesperación. Por fin comprendía que lo que para ella había sido maravilloso, perfecto y único, no lo había sido en absoluto para él.
Tom estaba furioso consigo mismo por no haber sabido intuir la verdad. Ella era virgen, y él... Estaba decepcionado de sí mismo, su orgullo estaba herido no solo por sus actos, sino también por no haber sabido juzgarla.
—Deberías haberme detenido—repitió él levantándose de la cama para ir al baño y volver con una toalla envuelta y un albornoz, que le tendió a ______.
Luego se sentó en la cama, lejos de ella, mientras _____ se lo ponía. ¿Qué diría él si supiera que no había querido detenerlo? Las manos le temblaban tanto que apenas podía ponerse el albornoz, y mucho menos abrocharlo. Cuando Tom se volvió para mirarla, impaciente, suspiró y le apartó las manos para abrochárselo él.
—No se te puede dejar sola, no estarías a salvo. Te das cuenta, ¿verdad?—explotó él de pronto—. Aunque no lo hubiera hecho yo, Aristotle habría...
—¿Aristotle?—repitió ______ indignada: —No... jamás... es repugnante y...
—Pero saliste a dar un paseo con él...
—No, no es cierto—protestó _____.
—Caroline me dijo que habías salido a pasear—insistió Tom.
—Sí, fui a dar un paseo, pero sola. Había cosas que quería...—_____ se interrumpió, bajó la cabeza y apartó la vista. Luego, medio llorando, añadió: —Quiero irme a casa, Tom. No puedo...
Comprendía lo que decía _____, por supuesto que lo comprendía. ¡Y tanto! Deseaba alejarse de él después de lo que le había hecho, después de la forma en que la había...
—Deberías habérmelo dicho—le interrumpió él bruscamente—. Si hubiera sabido que eras virgen...
Tom se preocupaba por su virginidad, pero no se preocupaba por haberle roto el corazón, reflexionó ______. Para ella, la pérdida de la virginidad emocional era mucho más importante, más dolorosa... y la herida seguiría abierta. ¿Cómo podía haber sido tan estúpida como para pensar que él sentía lo mismo que ella? Debía haberse vuelto loca... se había vuelto loca, comprendió. ¡Loca de amor!
—Pensé...—lo escuchó decir.
—Ya sé lo que pensaste, lo dejaste bien claro, Tom. Pensaste que era una mujer barata, una estúpida que se arrojaba a sí misma a tus pies por tu dinero. Y cuando traté de explicarme no quisiste escuchar. Preferías tener una mala opinión de mí. Supongo que ese orgullo masculino griego tuyo no te permitía admitir que podías equivocarte...
Tom la miró. Sus celos lo habían llevado a eso... a maltratarla. Deseaba ardientemente tomarla en sus brazos, borrar con sus besos todas las lágrimas de su rostro, abrazarla y susurrarle cuánto la amaba, cuánto deseaba protegerla y cuidarla... cuánto deseaba borrar todo el daño que le había hecho... Y, para ser sinceros, deseaba también, ardientemente, tumbarla sobre la cama a su lado, quitarle el albornoz y besar cada centímetro de su adorable cuerpo, decirle lo que sentía por ella, demostrárselo. Pero, por supuesto, no iba a hacerlo... no en ese momento...
—Bien, explícamelo.
Por un momento _____ se sintió tentada a negarse pero, ¿de qué serviría? Se lo contaría, y luego le diría que quería marcharse, pero no le diría por qué. Por un instante, por un segundo de estupidez, ______ deseó que él la atrajera a su lado, que la acariciara y la besara hasta que su pobre e iluso corazón pudiera creer, de nuevo, que la amaba. Pero, por suerte, su instinto de conservación era lo suficientemente fuerte como para reprimirse. Entonces comenzó a explicárselo todo con respecto a Selena, Gustav y Alejandra.
—¿Que te pidió que hicieras qué?—preguntó Tom enfadado.
Tras explicarle la actitud de Alejandra, escucharon unos breves golpes en la puerta, y luego Jimena entró precipitadamente diciendo:
—Ha llegado el abuelo, y quiere veros a los dos.
—Será mejor que vaya a vestirme—musitó ______ encaminándose al baño.
—Ah, Tom, hay algo que debo contarte... antes de que vayas a ver al abuelo.
—Si lo que quieres pedirme es un adelanto sobre tu paga—lo escuchó _____ decir mientras se alejaba—, me temo que has escogido un mal momento.
La ira que reflejaba su voz acabó con la dulce y mística felicidad de _____ dando paso a la ansiedad y la desesperación. Por fin comprendía que lo que para ella había sido maravilloso, perfecto y único, no lo había sido en absoluto para él.
Tom estaba furioso consigo mismo por no haber sabido intuir la verdad. Ella era virgen, y él... Estaba decepcionado de sí mismo, su orgullo estaba herido no solo por sus actos, sino también por no haber sabido juzgarla.
—Deberías haberme detenido—repitió él levantándose de la cama para ir al baño y volver con una toalla envuelta y un albornoz, que le tendió a ______.
Luego se sentó en la cama, lejos de ella, mientras _____ se lo ponía. ¿Qué diría él si supiera que no había querido detenerlo? Las manos le temblaban tanto que apenas podía ponerse el albornoz, y mucho menos abrocharlo. Cuando Tom se volvió para mirarla, impaciente, suspiró y le apartó las manos para abrochárselo él.
—No se te puede dejar sola, no estarías a salvo. Te das cuenta, ¿verdad?—explotó él de pronto—. Aunque no lo hubiera hecho yo, Aristotle habría...
—¿Aristotle?—repitió ______ indignada: —No... jamás... es repugnante y...
—Pero saliste a dar un paseo con él...
—No, no es cierto—protestó _____.
—Caroline me dijo que habías salido a pasear—insistió Tom.
—Sí, fui a dar un paseo, pero sola. Había cosas que quería...—_____ se interrumpió, bajó la cabeza y apartó la vista. Luego, medio llorando, añadió: —Quiero irme a casa, Tom. No puedo...
Comprendía lo que decía _____, por supuesto que lo comprendía. ¡Y tanto! Deseaba alejarse de él después de lo que le había hecho, después de la forma en que la había...
—Deberías habérmelo dicho—le interrumpió él bruscamente—. Si hubiera sabido que eras virgen...
Tom se preocupaba por su virginidad, pero no se preocupaba por haberle roto el corazón, reflexionó ______. Para ella, la pérdida de la virginidad emocional era mucho más importante, más dolorosa... y la herida seguiría abierta. ¿Cómo podía haber sido tan estúpida como para pensar que él sentía lo mismo que ella? Debía haberse vuelto loca... se había vuelto loca, comprendió. ¡Loca de amor!
—Pensé...—lo escuchó decir.
—Ya sé lo que pensaste, lo dejaste bien claro, Tom. Pensaste que era una mujer barata, una estúpida que se arrojaba a sí misma a tus pies por tu dinero. Y cuando traté de explicarme no quisiste escuchar. Preferías tener una mala opinión de mí. Supongo que ese orgullo masculino griego tuyo no te permitía admitir que podías equivocarte...
Tom la miró. Sus celos lo habían llevado a eso... a maltratarla. Deseaba ardientemente tomarla en sus brazos, borrar con sus besos todas las lágrimas de su rostro, abrazarla y susurrarle cuánto la amaba, cuánto deseaba protegerla y cuidarla... cuánto deseaba borrar todo el daño que le había hecho... Y, para ser sinceros, deseaba también, ardientemente, tumbarla sobre la cama a su lado, quitarle el albornoz y besar cada centímetro de su adorable cuerpo, decirle lo que sentía por ella, demostrárselo. Pero, por supuesto, no iba a hacerlo... no en ese momento...
—Bien, explícamelo.
Por un momento _____ se sintió tentada a negarse pero, ¿de qué serviría? Se lo contaría, y luego le diría que quería marcharse, pero no le diría por qué. Por un instante, por un segundo de estupidez, ______ deseó que él la atrajera a su lado, que la acariciara y la besara hasta que su pobre e iluso corazón pudiera creer, de nuevo, que la amaba. Pero, por suerte, su instinto de conservación era lo suficientemente fuerte como para reprimirse. Entonces comenzó a explicárselo todo con respecto a Selena, Gustav y Alejandra.
—¿Que te pidió que hicieras qué?—preguntó Tom enfadado.
Tras explicarle la actitud de Alejandra, escucharon unos breves golpes en la puerta, y luego Jimena entró precipitadamente diciendo:
—Ha llegado el abuelo, y quiere veros a los dos.
—Será mejor que vaya a vestirme—musitó ______ encaminándose al baño.
—Ah, Tom, hay algo que debo contarte... antes de que vayas a ver al abuelo.
—Si lo que quieres pedirme es un adelanto sobre tu paga—lo escuchó _____ decir mientras se alejaba—, me temo que has escogido un mal momento.
Capitulo 46
______ miró con expresión de desaprobación el reflejo del espejo. Su propio reflejo. El reflejo de una mujer cuyo cuerpo había experimentado plenamente la satisfacción sensual proclamándolo orgulloso a los cuatro vientos.
No era esa la imagen que quería dar cuando estuviera delante del abuelo de Tom, del hombre responsable, en último término, de que ella estuviera allí... el hombre que opinaba que no era lo suficientemente buena para su nieto, el hombre que prefería verlo casado con Caroline. Tampoco quería que Tom la viera así.
¿Por qué diablos su estúpido cuerpo no había mirado más allá de la deliciosa satisfacción que iba a embargarla para pensar, en su lugar, en la soledad y el dolor que, sabía, la esperaban?
Tras la interrupción de Jimena, Tom había vuelto a la habitación brevemente para vestirse a toda velocidad y contarle que, aunque su abuelo deseaba verla cuanto antes, tenía que resolver con él primero unos asuntos en privado.
—No tardaré mucho—había dicho Tom sin darle siquiera la oportunidad de decirle que necesitaba marcharse cuanto antes.
Volvería a buscarla, e inmediatamente la presentaría formalmente ante su abuelo.
_____ esbozó una expresión de mal humor ante su resplandeciente reflejo. Su imagen era la de una mujer enamorada, hasta sus ojos brillaban como guardando un secreto, un maravilloso secreto.
Había tratado de recordarse a sí misma, una y otra vez, cuál era la situación, pero su cuerpo se negaba a entenderlo. Y de pronto... ______ se sobresaltó al escuchar que alguien abría la puerta del dormitorio.
Tom respiró hondo antes de poner la mano sobre el picaporte y abrir. Jimena se había mostrado tan indignada, tan enfadada y protectora con respecto a ______, que le había costado un rato conseguir explicarse con claridad.
—Caroline trató de sobornar a ______ para que te abandonara. Le ofreció un millón de libras esterlinas si lo hacía. Por supuesto _____ se negó, pero no veo por qué Caroline tiene que salir impune después de comportarse de un modo tan insultante. Alguien tiene que decirle al abuelo lo que ha hecho... y si tú no te atreves...—había añadido en tono de amenaza—. Tom...—lo llamó al ver que él no reaccionaba.
Tom, por su parte, no pensaba sino en su propio comportamiento con _____, igualmente ofensivo e insultante. Enterarse de pronto de lo que había hecho Caroline, de la nobleza de la respuesta de ______ le hacía sentirse... ¿Cómo podía haberse equivocado tanto con ella, como podía haberla juzgado tan mal?
Una débil voz en su interior le contestó a esa pregunta. Nada más verla había sentido una aguda sensación de inquietud, una fuerte y peligrosa emoción que había tratado de reprimir. Su orgullo se había resentido ante el hecho de enamorarse de una mujer tan escandalosa, y había hecho caso omiso a su corazón. Por eso había destruido algo que podía haber sido maravilloso, lo más maravilloso y precioso de su vida. A menos que... a menos que pudiera persuadir a ______ de que le diera una segunda oportunidad...
Pero, se la diera o no, había algo que debía hacer: reparar su error. Era lo suficientemente hombre como para pensar que ______ debía llevar su nombre antes de que el mundo se enterara de lo ocurrido. Antes de que ella, quizá, albergara en su interior a su hijo. Ella le había regalado su inocencia, y a cambio él debía darle su protección, la quisiera o no.
______ miró con expresión de desaprobación el reflejo del espejo. Su propio reflejo. El reflejo de una mujer cuyo cuerpo había experimentado plenamente la satisfacción sensual proclamándolo orgulloso a los cuatro vientos.
No era esa la imagen que quería dar cuando estuviera delante del abuelo de Tom, del hombre responsable, en último término, de que ella estuviera allí... el hombre que opinaba que no era lo suficientemente buena para su nieto, el hombre que prefería verlo casado con Caroline. Tampoco quería que Tom la viera así.
¿Por qué diablos su estúpido cuerpo no había mirado más allá de la deliciosa satisfacción que iba a embargarla para pensar, en su lugar, en la soledad y el dolor que, sabía, la esperaban?
Tras la interrupción de Jimena, Tom había vuelto a la habitación brevemente para vestirse a toda velocidad y contarle que, aunque su abuelo deseaba verla cuanto antes, tenía que resolver con él primero unos asuntos en privado.
—No tardaré mucho—había dicho Tom sin darle siquiera la oportunidad de decirle que necesitaba marcharse cuanto antes.
Volvería a buscarla, e inmediatamente la presentaría formalmente ante su abuelo.
_____ esbozó una expresión de mal humor ante su resplandeciente reflejo. Su imagen era la de una mujer enamorada, hasta sus ojos brillaban como guardando un secreto, un maravilloso secreto.
Había tratado de recordarse a sí misma, una y otra vez, cuál era la situación, pero su cuerpo se negaba a entenderlo. Y de pronto... ______ se sobresaltó al escuchar que alguien abría la puerta del dormitorio.
Tom respiró hondo antes de poner la mano sobre el picaporte y abrir. Jimena se había mostrado tan indignada, tan enfadada y protectora con respecto a ______, que le había costado un rato conseguir explicarse con claridad.
—Caroline trató de sobornar a ______ para que te abandonara. Le ofreció un millón de libras esterlinas si lo hacía. Por supuesto _____ se negó, pero no veo por qué Caroline tiene que salir impune después de comportarse de un modo tan insultante. Alguien tiene que decirle al abuelo lo que ha hecho... y si tú no te atreves...—había añadido en tono de amenaza—. Tom...—lo llamó al ver que él no reaccionaba.
Tom, por su parte, no pensaba sino en su propio comportamiento con _____, igualmente ofensivo e insultante. Enterarse de pronto de lo que había hecho Caroline, de la nobleza de la respuesta de ______ le hacía sentirse... ¿Cómo podía haberse equivocado tanto con ella, como podía haberla juzgado tan mal?
Una débil voz en su interior le contestó a esa pregunta. Nada más verla había sentido una aguda sensación de inquietud, una fuerte y peligrosa emoción que había tratado de reprimir. Su orgullo se había resentido ante el hecho de enamorarse de una mujer tan escandalosa, y había hecho caso omiso a su corazón. Por eso había destruido algo que podía haber sido maravilloso, lo más maravilloso y precioso de su vida. A menos que... a menos que pudiera persuadir a ______ de que le diera una segunda oportunidad...
Pero, se la diera o no, había algo que debía hacer: reparar su error. Era lo suficientemente hombre como para pensar que ______ debía llevar su nombre antes de que el mundo se enterara de lo ocurrido. Antes de que ella, quizá, albergara en su interior a su hijo. Ella le había regalado su inocencia, y a cambio él debía darle su protección, la quisiera o no.
Capitulo 47
Le había contado sus intenciones a su abuelo, añadiendo, con sinceridad, que ______ era para él más importante que la riqueza, la posición o el amor de su familia. Había estado tentado de negarse a presentársela, no quería hacerla objeto de ninguna posible ofensa, pero tampoco estaba dispuesto a consentir que su abuelo pensara que la ocultaba por vergüenza. ¿Que no era lo suficientemente buena para él? Era demasiado buena, demasiado maravillosa, demasiado preciosa... Y lo último que había hecho, antes de dirigirse de vuelta al dormitorio, había sido decirle a Caroline que abandonara la isla.
Luego, vacilante, entró en el dormitorio. _______ estaba de pie, esperándolo. El corazón de Tom latió lleno de deseo y amor. _____ estaba radiante, como una novia. Sus ojos brillaban, su boca se curvaba en una sonrisa que era una mezcla de júbilo y secreto, el secreto de su feminidad recién descubierta. Parecía... parecía una mujer que acabara de abandonar los brazos y la cama del hombre al que amaba.
Sin embargo, en cuanto lo vio, su expresión cambió: sus ojos se nublaron, su cuerpo se tensó. Impotente, Tom cerró los ojos, embargado por una ola de culpabilidad. Más que nunca deseó cerrar la puerta al resto del mundo, tomarla en sus brazos y estrecharla para siempre mientras le rogaba que lo perdonara, que le diera otra oportunidad.
Pero tenía sus responsabilidades, y lo primero que tenía que hacer era cumplir la promesa que acababa de hacerle a su abuelo: presentarle a ______. Y, por su propio bien, confiaba en que él cumpliría la suya de tratar a ______ como se merecía.
Al cruzar Tom la habitación y tomar la mano de _____, ella se echó atrás atemorizada ante la idea de delatar sus propios sentimientos. Temblaba simplemente ante el hecho de que él la agarrara de la mano. Sabía que Tom respondería de inmediato, haría un comentario impaciente e irritado sobre el papel que se suponía debía interpretar. Sin embargo, en lugar de ello, Tom la soltó y dijo, en voz baja:
—Lamento mucho haberte puesto en esta situación, mi... ______.
—Es para eso para lo que me has traído—le recordó ella brutalmente, sin atreverse a mirarlo. Aquel tono de arrepentimiento de la voz de Tom... seguramente solo lo había imaginado.
Al abandonar la habitación, la sirvienta que la limpiaba entró. Tom habló unas palabras con ella y luego siguió a ______ por el corredor.
Dadas las circunstancias, era natural que Tom la alcanzara y la tomara de la mano, pensó ______. Así, cuando entraran en el salón que daba al patio principal, parecerían una pareja enamorada. Lo que no era tan natural, y seguramente resultaba incluso estúpido, era que ella se sintiera segura con él. _____ miró a Caroline y Jimena, de pie, charlando con un anciano. Al acercarse a ellos, el anciano se dio la vuelta, y ______ escuchó que Tom decía:
—Abuelo, quiero presentarte a _____.
Pero ______ había dejado de escuchar, su atención estaba centrada únicamente en los rasgos familiares del anciano que tenía enfrente... Era el mismo hombre que había visto en Atenas, el hombre con aspecto enfermizo al que había ayudado. Parecía más saludable. Sonreía. Tomó la mano libre de _____ entre las suyas con ternura y dijo:
—No hace falta que me la presentes, Tom. Tu preciosa novia y yo ya nos conocemos.
Le había contado sus intenciones a su abuelo, añadiendo, con sinceridad, que ______ era para él más importante que la riqueza, la posición o el amor de su familia. Había estado tentado de negarse a presentársela, no quería hacerla objeto de ninguna posible ofensa, pero tampoco estaba dispuesto a consentir que su abuelo pensara que la ocultaba por vergüenza. ¿Que no era lo suficientemente buena para él? Era demasiado buena, demasiado maravillosa, demasiado preciosa... Y lo último que había hecho, antes de dirigirse de vuelta al dormitorio, había sido decirle a Caroline que abandonara la isla.
Luego, vacilante, entró en el dormitorio. _______ estaba de pie, esperándolo. El corazón de Tom latió lleno de deseo y amor. _____ estaba radiante, como una novia. Sus ojos brillaban, su boca se curvaba en una sonrisa que era una mezcla de júbilo y secreto, el secreto de su feminidad recién descubierta. Parecía... parecía una mujer que acabara de abandonar los brazos y la cama del hombre al que amaba.
Sin embargo, en cuanto lo vio, su expresión cambió: sus ojos se nublaron, su cuerpo se tensó. Impotente, Tom cerró los ojos, embargado por una ola de culpabilidad. Más que nunca deseó cerrar la puerta al resto del mundo, tomarla en sus brazos y estrecharla para siempre mientras le rogaba que lo perdonara, que le diera otra oportunidad.
Pero tenía sus responsabilidades, y lo primero que tenía que hacer era cumplir la promesa que acababa de hacerle a su abuelo: presentarle a ______. Y, por su propio bien, confiaba en que él cumpliría la suya de tratar a ______ como se merecía.
Al cruzar Tom la habitación y tomar la mano de _____, ella se echó atrás atemorizada ante la idea de delatar sus propios sentimientos. Temblaba simplemente ante el hecho de que él la agarrara de la mano. Sabía que Tom respondería de inmediato, haría un comentario impaciente e irritado sobre el papel que se suponía debía interpretar. Sin embargo, en lugar de ello, Tom la soltó y dijo, en voz baja:
—Lamento mucho haberte puesto en esta situación, mi... ______.
—Es para eso para lo que me has traído—le recordó ella brutalmente, sin atreverse a mirarlo. Aquel tono de arrepentimiento de la voz de Tom... seguramente solo lo había imaginado.
Al abandonar la habitación, la sirvienta que la limpiaba entró. Tom habló unas palabras con ella y luego siguió a ______ por el corredor.
Dadas las circunstancias, era natural que Tom la alcanzara y la tomara de la mano, pensó ______. Así, cuando entraran en el salón que daba al patio principal, parecerían una pareja enamorada. Lo que no era tan natural, y seguramente resultaba incluso estúpido, era que ella se sintiera segura con él. _____ miró a Caroline y Jimena, de pie, charlando con un anciano. Al acercarse a ellos, el anciano se dio la vuelta, y ______ escuchó que Tom decía:
—Abuelo, quiero presentarte a _____.
Pero ______ había dejado de escuchar, su atención estaba centrada únicamente en los rasgos familiares del anciano que tenía enfrente... Era el mismo hombre que había visto en Atenas, el hombre con aspecto enfermizo al que había ayudado. Parecía más saludable. Sonreía. Tomó la mano libre de _____ entre las suyas con ternura y dijo:
—No hace falta que me la presentes, Tom. Tu preciosa novia y yo ya nos conocemos.
HOLA!!! BUENO AQUI ESTAN LOS CASI ULTIMOS CAPITULOS ... MAÑANA TERMINA .... YA SABEN 3 O MAS Y AGREGO MAÑANA ... ADIOS Y GRACIAS POR LEER :))
:O huyyy que bueno que ya Tom se dio cuenta de que (Tn) es virgen bueh era jeje.. xfiiin se volvieron a ver que lastima que mañana termine, cual sera la reacción de Tom cuando sepa que (Tn) ayudo a su abuelo?? me muero de intriga me encanto espero los últimos caps..
ResponderBorrarTom quiere luchar por (tn) eso me enocionaa!!
ResponderBorrarCaroline morira con la reaacion del abueloo.
Subeee Virgii :)
Sigueeee
ResponderBorrarSubeeee
ResponderBorrar