Capitulo 40
______ se estremeció sintiendo el sofoco, el peligro que suponía aquella mezcla de miedo y excitación, a punto de desbordarse en su interior. Buscó vacilante la respuesta correcta a aquella pregunta, una respuesta sensata y sensible que pudiera calmarlo pero, de pronto, comprendió que estaba tardado demasiado, porque Tom continuó:
—Me estás presionando demasiado, _____. Te deseo, pero eso tú ya lo sabes, ¿verdad? ¿Cómo podría no haberlo advertido una mujer como tú? Lo notas en mi cuerpo, ¿no es verdad? Aquí...
_____ se apoyó impotente sobre él mientras trataba de asimilar el shock de sentir que Tom había colocado su mano exactamente sobre la dura y palpitante masculinidad. Tenía que encontrar la fuerza necesaria para apartarla, para decirle que no deseaba aquella intimidad a la que la estaba forzando... Pero sabía que era demasiado débil, que no había forma de detener su ansiedad por aprovechar aquella oportunidad para tocarlo, para explorarlo, para conocerlo...
Gimió mientras su cuerpo se estremecía de deseo. El corazón de Tom latía tan salvajemente que podía sentirlo casi como si lo tuviera en el pecho. Aquella misma noche, un poco antes, mientras él acariciaba su hombro ausente como un amante acaricia a su amada, ella se había conmovido en silencio... y, sin embargo, aquello no tenía nada que ver con lo que estaba sintiendo en ese momento.
Anhelaba estar con él, moría de deseo por él. Al cerrar los ojos pudo verlo tal y como Caroline lo había descrito: desnudo y orgulloso, nadando. ______ volvió a gemir repetidamente, en voz alta, y entonces Tom tomó su boca exigente, apasionadamente. Las palabras que él pronunciaba jadeando contra ella se perdieron en la pasión que le arrancaba a _____ con su voluptuosidad.
______ había abierto la boca bajo la presión de la de él, su lengua voraz buscaba derretirse sensualmente con aquellas caricias. La intensidad de sus propias sensaciones la debilitaban, le provocaban desmayos, se sentía mareada.
—Tú me deseas... me necesitas...
Escuchó, sin poder negarlo. Sus emociones, a punto de estallar por la intensidad de su respuesta hacia él, eran tan nuevas para _______ que apenas tenía defensa con la que oponerse. De pronto el resto del mundo había quedado relegado al olvido, era insignificante. Lo único que necesitaba... lo único que deseaba... todo lo que jamás desearía nunca estaba ahí, a su alcance.
______ gimió y se estremeció al sentir las manos de Tom sobre su cuerpo por encima del vestido. La tocaba agresivamente, con voracidad... excitado, peligrosamente masculino. Sentir la intimidad del cuerpo de Tom, nuevo para ella, le impedía seguir pensando, razonar con la debida frialdad. En aquel lugar nuevo del mundo que acababa de descubrir no había lugar para la lógica.
—Quiero verte... contemplarte mientras te hago el amor—decía Tom con voz grave—. Quiero que me veas... ¡Dios mío, ahora comprendo por qué todos esos hombres caen rendidos a tus pies! Tienes algo que... eres una hechicera, una... ¿Qué ocurre?—preguntó Tom al sentir que el cuerpo de _____ se ponía tenso, que lo rechazaba.
______ se sintió incapaz de mirarlo. Aquellas palabras de desprecio lo habían echado todo a perder, habían arrasado el maravilloso mundo recién descubierto para devolverla a la cruda realidad. Se sentía enferma, aterrorizada ante su propio comportamiento, ante su estupidez.
—No, no, no quiero esto—protestó frenética, empujando a Tom.
—¿Qué diablos...?—la voz de Tom sonó enfadada, pero a pesar de ello la soltó—. Si se trata de algún juego...—comenzó a decir en tono de advertencia, para sacudir la cabeza después, incrédulo—. ¡Dios mío, debo de haber perdido la cabeza al considerar siquiera por un momento la posibilidad de...! Supongo que se debe a tantos años de celibato... jamás pensé que sería tan estúpido como para...—Tom se volvió y le dio la espalda—. Estás a salvo, no voy a tocarte. Es inconcebible que...—Tom se interrumpió, sacudió la cabeza y añadió: —Tengo trabajo que hacer.
*********
______ despertó en el dormitorio, a oscuras, sin comprender al principio muy bien por qué, pero después volvió a escuchar aquel ruido. Era el sonido rítmico de alguien que nadaba. Las puertas de cristal que daban al patio estaban abiertas de par en par. ______ giró la cabeza para mirar hacia la piscina y vio las discretas luces que la iluminaban. Tom estaba nadando... ______ miró el reloj.
Eran las tres de la madrugada, y Tom estaba nadando... incansablemente, haciendo largos. Se incorporó sentándose en la cama para observarlo. Al girar en el extremo opuesto de la piscina, _______ volvió a tumbarse, temerosa de que la viera. Estaba desnuda bajo las sábanas, a excepción de una sola prenda interior. La única prenda que ______ parecía haber olvidado comprarle era, precisamente, un camisón. Aquel descubrimiento la había obligado a permanecer encerrada en el baño durante un cuarto de hora, torturándose y pensando en qué hacer hasta que, por fin, encontró el coraje para salir y correr a la cama envuelta en una toalla. En realidad no le habría hecho falta preocuparse tanto, porque Tom había permanecido en el despacho sin asomar la cabeza.
_____ comenzó a reflexionar. ¿Sería seguro nadar solo, de noche? ¿Qué ocurriría si...? Sintió miedo y, justo en ese instante, dejó de escuchar el ruido del agua. Se incorporó retirando las sábanas y observó atentamente. El agua estaba en calma... Tom no estaba.
¿Dónde...? _____ se aferró a las sábanas al verlo salir de la piscina... completamente desnudo. Trató de apartar la vista de él, pero fue inútil. Sus ojos se negaban a obedecer, permanecían fijos, con voraz pasión, sobre aquella belleza pagana masculina. Cualquier mujer habría encontrado irresistible a Tom, reflexionó _____ mientras contemplaba su espalda y sus piernas caminando por las losetas. Le brillaba la piel, húmeda aún, y bajo ella los músculos se movían de forma tal que le provocaban una reacción desconcertante.
En su ingenuidad, _____ siempre había creído que sería lo mismo contemplar a una estatua que contemplar un cuerpo masculino desnudo al natural, pero en ese momento se daba cuenta de su error. Quizá la diferencia estuviera en que amaba a Tom, quizá... Tom se volvió y ella gimió. Él parecía mirar exactamente en su dirección. ¿Podía verla? ¿Se habría dado cuenta de que lo observaba? Permaneció inmóvil, rogando para que no la descubriera, pensando en que sería incapaz de soportar sus burlas si se acercaba en ese momento, si se atrevía a...
______ consiguió controlar sus propios gemidos y suspiros llenos de deseo. Si Tom se acercaba a ella, si la tocaba, si la besaba... si la tomaba tal y como ella deseaba, aquello no sería amor, sino lujuria. ¿Era eso realmente lo que quería? No, claro que no. Deseaba que él la amara.
Tom se dio la vuelta. Su silueta se dibujó contra la luz. ______ contuvo el aliento, reprimió sus instintos femeninos y sus deseos. Él parecía... era... era perfecto, reflexionó susurrando esas palabras en voz baja mientras abría inmensamente los ojos contemplando aquella realidad masculina, infinitamente más tensa y poderosa de lo que, en su virginal inocencia, habría nunca imaginado.
Una vez más Tom miró hacia el dormitorio y ______ contuvo el aliento rogando... esperando... deseando... Al verlo agacharse para tomar el albornoz, _______ gimió. Luego él se cubrió y, en lugar de dirigirse hacia ella, se alejó. ¿A dónde iba?, ¿a su despacho?
______ permaneció tumbada durante un largó rato después de marcharse él, temerosa de hacer ningún ruido, ningún movimiento, de dormir e incluso de pensar. La espera fue eterna. ¿Qué le estaba ocurriendo? ¿Cómo podía amar a un hombre que la trataba así? Un hombre que tenía una pésima opinión de ella y, no obstante, la había besado. ¿Cómo podía haberlo permitido? ______ cerró los ojos. No sabía qué responder. Solo sabía que sus sentimientos, su corazón y sus emociones, su más profundo ser gritaba en su interior: ¿cómo no iba a amarlo?
______ se estremeció sintiendo el sofoco, el peligro que suponía aquella mezcla de miedo y excitación, a punto de desbordarse en su interior. Buscó vacilante la respuesta correcta a aquella pregunta, una respuesta sensata y sensible que pudiera calmarlo pero, de pronto, comprendió que estaba tardado demasiado, porque Tom continuó:
—Me estás presionando demasiado, _____. Te deseo, pero eso tú ya lo sabes, ¿verdad? ¿Cómo podría no haberlo advertido una mujer como tú? Lo notas en mi cuerpo, ¿no es verdad? Aquí...
_____ se apoyó impotente sobre él mientras trataba de asimilar el shock de sentir que Tom había colocado su mano exactamente sobre la dura y palpitante masculinidad. Tenía que encontrar la fuerza necesaria para apartarla, para decirle que no deseaba aquella intimidad a la que la estaba forzando... Pero sabía que era demasiado débil, que no había forma de detener su ansiedad por aprovechar aquella oportunidad para tocarlo, para explorarlo, para conocerlo...
Gimió mientras su cuerpo se estremecía de deseo. El corazón de Tom latía tan salvajemente que podía sentirlo casi como si lo tuviera en el pecho. Aquella misma noche, un poco antes, mientras él acariciaba su hombro ausente como un amante acaricia a su amada, ella se había conmovido en silencio... y, sin embargo, aquello no tenía nada que ver con lo que estaba sintiendo en ese momento.
Anhelaba estar con él, moría de deseo por él. Al cerrar los ojos pudo verlo tal y como Caroline lo había descrito: desnudo y orgulloso, nadando. ______ volvió a gemir repetidamente, en voz alta, y entonces Tom tomó su boca exigente, apasionadamente. Las palabras que él pronunciaba jadeando contra ella se perdieron en la pasión que le arrancaba a _____ con su voluptuosidad.
______ había abierto la boca bajo la presión de la de él, su lengua voraz buscaba derretirse sensualmente con aquellas caricias. La intensidad de sus propias sensaciones la debilitaban, le provocaban desmayos, se sentía mareada.
—Tú me deseas... me necesitas...
Escuchó, sin poder negarlo. Sus emociones, a punto de estallar por la intensidad de su respuesta hacia él, eran tan nuevas para _______ que apenas tenía defensa con la que oponerse. De pronto el resto del mundo había quedado relegado al olvido, era insignificante. Lo único que necesitaba... lo único que deseaba... todo lo que jamás desearía nunca estaba ahí, a su alcance.
______ gimió y se estremeció al sentir las manos de Tom sobre su cuerpo por encima del vestido. La tocaba agresivamente, con voracidad... excitado, peligrosamente masculino. Sentir la intimidad del cuerpo de Tom, nuevo para ella, le impedía seguir pensando, razonar con la debida frialdad. En aquel lugar nuevo del mundo que acababa de descubrir no había lugar para la lógica.
—Quiero verte... contemplarte mientras te hago el amor—decía Tom con voz grave—. Quiero que me veas... ¡Dios mío, ahora comprendo por qué todos esos hombres caen rendidos a tus pies! Tienes algo que... eres una hechicera, una... ¿Qué ocurre?—preguntó Tom al sentir que el cuerpo de _____ se ponía tenso, que lo rechazaba.
______ se sintió incapaz de mirarlo. Aquellas palabras de desprecio lo habían echado todo a perder, habían arrasado el maravilloso mundo recién descubierto para devolverla a la cruda realidad. Se sentía enferma, aterrorizada ante su propio comportamiento, ante su estupidez.
—No, no, no quiero esto—protestó frenética, empujando a Tom.
—¿Qué diablos...?—la voz de Tom sonó enfadada, pero a pesar de ello la soltó—. Si se trata de algún juego...—comenzó a decir en tono de advertencia, para sacudir la cabeza después, incrédulo—. ¡Dios mío, debo de haber perdido la cabeza al considerar siquiera por un momento la posibilidad de...! Supongo que se debe a tantos años de celibato... jamás pensé que sería tan estúpido como para...—Tom se volvió y le dio la espalda—. Estás a salvo, no voy a tocarte. Es inconcebible que...—Tom se interrumpió, sacudió la cabeza y añadió: —Tengo trabajo que hacer.
*********
______ despertó en el dormitorio, a oscuras, sin comprender al principio muy bien por qué, pero después volvió a escuchar aquel ruido. Era el sonido rítmico de alguien que nadaba. Las puertas de cristal que daban al patio estaban abiertas de par en par. ______ giró la cabeza para mirar hacia la piscina y vio las discretas luces que la iluminaban. Tom estaba nadando... ______ miró el reloj.
Eran las tres de la madrugada, y Tom estaba nadando... incansablemente, haciendo largos. Se incorporó sentándose en la cama para observarlo. Al girar en el extremo opuesto de la piscina, _______ volvió a tumbarse, temerosa de que la viera. Estaba desnuda bajo las sábanas, a excepción de una sola prenda interior. La única prenda que ______ parecía haber olvidado comprarle era, precisamente, un camisón. Aquel descubrimiento la había obligado a permanecer encerrada en el baño durante un cuarto de hora, torturándose y pensando en qué hacer hasta que, por fin, encontró el coraje para salir y correr a la cama envuelta en una toalla. En realidad no le habría hecho falta preocuparse tanto, porque Tom había permanecido en el despacho sin asomar la cabeza.
_____ comenzó a reflexionar. ¿Sería seguro nadar solo, de noche? ¿Qué ocurriría si...? Sintió miedo y, justo en ese instante, dejó de escuchar el ruido del agua. Se incorporó retirando las sábanas y observó atentamente. El agua estaba en calma... Tom no estaba.
¿Dónde...? _____ se aferró a las sábanas al verlo salir de la piscina... completamente desnudo. Trató de apartar la vista de él, pero fue inútil. Sus ojos se negaban a obedecer, permanecían fijos, con voraz pasión, sobre aquella belleza pagana masculina. Cualquier mujer habría encontrado irresistible a Tom, reflexionó _____ mientras contemplaba su espalda y sus piernas caminando por las losetas. Le brillaba la piel, húmeda aún, y bajo ella los músculos se movían de forma tal que le provocaban una reacción desconcertante.
En su ingenuidad, _____ siempre había creído que sería lo mismo contemplar a una estatua que contemplar un cuerpo masculino desnudo al natural, pero en ese momento se daba cuenta de su error. Quizá la diferencia estuviera en que amaba a Tom, quizá... Tom se volvió y ella gimió. Él parecía mirar exactamente en su dirección. ¿Podía verla? ¿Se habría dado cuenta de que lo observaba? Permaneció inmóvil, rogando para que no la descubriera, pensando en que sería incapaz de soportar sus burlas si se acercaba en ese momento, si se atrevía a...
______ consiguió controlar sus propios gemidos y suspiros llenos de deseo. Si Tom se acercaba a ella, si la tocaba, si la besaba... si la tomaba tal y como ella deseaba, aquello no sería amor, sino lujuria. ¿Era eso realmente lo que quería? No, claro que no. Deseaba que él la amara.
Tom se dio la vuelta. Su silueta se dibujó contra la luz. ______ contuvo el aliento, reprimió sus instintos femeninos y sus deseos. Él parecía... era... era perfecto, reflexionó susurrando esas palabras en voz baja mientras abría inmensamente los ojos contemplando aquella realidad masculina, infinitamente más tensa y poderosa de lo que, en su virginal inocencia, habría nunca imaginado.
Una vez más Tom miró hacia el dormitorio y ______ contuvo el aliento rogando... esperando... deseando... Al verlo agacharse para tomar el albornoz, _______ gimió. Luego él se cubrió y, en lugar de dirigirse hacia ella, se alejó. ¿A dónde iba?, ¿a su despacho?
______ permaneció tumbada durante un largó rato después de marcharse él, temerosa de hacer ningún ruido, ningún movimiento, de dormir e incluso de pensar. La espera fue eterna. ¿Qué le estaba ocurriendo? ¿Cómo podía amar a un hombre que la trataba así? Un hombre que tenía una pésima opinión de ella y, no obstante, la había besado. ¿Cómo podía haberlo permitido? ______ cerró los ojos. No sabía qué responder. Solo sabía que sus sentimientos, su corazón y sus emociones, su más profundo ser gritaba en su interior: ¿cómo no iba a amarlo?
Capitulo 41
—¿Tomando un baño de sol? Jamás pensé que te vería holgazaneando por aquí—bromeó Jimena dirigiéndose a su hermano, saliendo de la casa con un escaso bikini y sentándose sobre una de las tumbonas vacías, al lado de _____.
—______ ha pasado una mala noche. Necesita descansar, y no quiero que tome demasiado el sol, es muy fuerte—mintió Tom sin ruborizarse lo más mínimo.
—¡Oh, pobrecita!—la compadeció Jimena escrutando su rostro pálido.
______ calló. No podía confesar que no había dormido porque había estado fantaseando sobre el hombre que tenía tumbado a su lado. A la luz del día, se sentía incapaz de admitir la naturaleza de esas fantasías. Sabía que si pensaba en ello se ruborizaría. Por suerte, Tom achacaba la palidez y las ojeras al cansancio del viaje.
—Bueno, pues ya has mejorado la vida de mi hermano, ______. Por lo general, cuando viene aquí, no conseguimos sacarlo de su despacho. ¿Cuándo dijo el abuelo que venía?.
—Debo decir que me sorprende que tu abuelo venga a la isla precisamente en este momento—contestó Caroline en lugar de Tom, saliendo de la casa con su contable.
______ se desanimó nada más verlos. Ari se había mostrado tan vergonzosamente directo en sus halagos hacia ella, tan, obviamente atraído sexualmente por ella, que escapar de él era un alivio. Jimena frunció el ceño, pero Caroline continuó:
—Ahora mismo no está muy contento contigo, Tom...
—Mi abuelo jamás está contento con nadie que opine de un modo diferente a él—respondió Tom con sequedad—. Tiene un temperamento muy apasionado pero, por suerte, también olvida pronto...
Tom había insistido en que ______ se tumbara bajo una sombrilla debido a la palidez de su piel. Al observar a Caroline soltarse el pareo para descubrir bajo él un bikini aún más escaso que el de Jimena, ______ sintió envidia de su piel morena.
—Qué incómoda debes estar tumbada a la sombra—comentó Caroline, añadiendo con lengua de víbora: —Yo detestaría tener esa piel tan pálida. Parece siempre tan...
—Pues a mí la piel de ______ me recuerda al más puro alabastro—la interrumpió Tom.
—Alabastro... ¡qué frío!—exclamó Caroline sonriendo y lanzándole una mirada asesina a ______—. Estás frunciendo el ceño, pareces malhumorado, Tom. Conozco el mejor remedio para eso, deja que te ponga un poco de aceite solar, y después...
_______ apenas podía creerlo cuando se escuchó a sí misma decir, con firmeza:
—Yo te lo pondré, cariño—luego, volviéndose hacia Caroline, añadió: —Es el privilegio de una novia.
______ se puso en pie haciendo caso omiso de la mirada de Tom, que fruncía el ceño, y de sus propias manos, que temblaban. Tomó el frasco de aceite solar que Jimena le ofrecía con una sonrisa de aprobación y se acercó a la tumbona de Tom.
Se echó cuidadosamente un poco de aceite en las manos y después, con más cuidado aún, se inclinó sobre el cuerpo de Tom asegurándose de que se interponía entre Caroline y él, exhibiendo sus generosos pechos. Los cabellos le cayeron sobre el rostro al hacerlo, mientras comenzaba a esparcir el aceite por los hombros de Tom. Su piel estaba cálida, suave al contacto. Tan suave como le había parecido que sería la noche anterior. ______ hizo una pausa observando cómo le temblaban las manos. La noche anterior, recordó. No debía pensar en ello. Sin embargo no pudo evitarlo. Sus manos se movían con sensualidad sobre la piel de Tom. Acariciando, saboreando, haciéndole un masaje a los músculos tensos. Él estaba tumbado boca abajo, con los ojos cerrados, pero, de pronto, los abrió y dijo, bruscamente:
—Es suficiente. De todas formas pensaba bañarme.
Tom tardó aún unos cuantos segundos en levantarse y caminar hasta la piscina para lanzarse a ella de cabeza, limpiamente, y bucear todo un largo antes de volver a resurgir en la superficie para nadar.
Tom trató de concentrarse en lo que estaba haciendo, trató de dejar la mente en blanco como siempre que se lanzaba a nadar. Era su forma favorita de relajarse o, al menos, lo había sido hasta ese momento. Sin embargo, en esos instantes sentía de todo, excepto paz. Incluso con los ojos abiertos podía recordar exactamente lo que había sentido mientras las manos de ______ acariciaban su piel. Suaves, tiernas... expertas. Tom se tiró a la piscina y buceó tratando de controlar sus instintos. Dios, la deseaba, ardía en deseos de ella, moría de lascivia por ella. Jamás se había sentido así con nadie, jamás había anhelado a nadie con tanta intensidad, ni se había encontrado a sí mismo en aquella situación de completa indefensión física y emocional. ______ tenía que darse cuenta de lo que le estaba haciendo, una mujer de su experiencia... una mujer que andaba a la caza por los bares, de noche, en busca de un hombre. Por supuesto que se daba cuenta, y sin embargo... Y sin embargo no podía dejar de comparar lo que sabía de ella con lo que veía, con la forma en que ______ reaccionaba cuando estaba en sus brazos, con su suavidad, con la dulzura de sus besos, con el deseo que se reflejaba en sus ojos al cual seguía, indefectiblemente, una expresión de shock. Su reacción en la piscina, negándose a que Caroline lo tocara, lo había sorprendido. Sorprendido y, al mismo tiempo, llenado de orgullo y de satisfacción al ver que ella mostraba un sentimiento de posesión hacia él. Pero, por supuesto, eso era imposible... ¿no? ______ estaba sencillamente actuando, desempeñando el papel que él mismo la forzaba a interpretar.
Tom frunció el ceño. El hecho de que él mismo hubiera utilizado mentalmente la palabra «forzar», lo que esa palabra implicaba, lo desagradó. Él jamás habría hecho algo así, era una forma de actuar absolutamente impropia de él. Forzar a alguien a hacer lo que fuera iba en contra de sus más fuertes convicciones. Sin embargo, había comenzado a temer no poder encontrar otra salida a su situación sin poner en peligro la salud de su abuelo. De todos modos eso no era sino una excusa, una mera explicación que no podía justificarlo, reflexionó descubriendo en ese mismo instante que, en realidad, lo único que había conseguido era cambiar un peligro por otro potencialmente mucho peor. Y si al final todo salía mal, la culpa sería solo suya.
¿Habría notado ______ la traicionera excitación de su cuerpo antes de que él se alejara para zambullirse en la piscina? Caroline desde luego sí. Caroline.... Tom apretó los labios.
A los quince años, siendo aún un niño, había tratado de convencerse a sí mismo de que era lo suficientemente maduro como para asumir el papel de su desaparecido padre, como para proteger y mantener a su madre y a sus hermanas. Pero en parte seguía siendo un niño y, a menudo, había acabado en su cama, llorando, confuso y enfadado, echando de menos a su padre, preguntándose furioso por qué lo había abandonado.
Aquel había sido el período más amargo de su vida: la pérdida de su padre, seguido inmediatamente por el intento de seducción de Caroline. Dos sucesos que, unidos, lo habían lanzado bruscamente a una madurez para la que no se sentía preparado.
Pero el deseo de Caroline hacia él no había estado en ningún momento revestido del atractivo de la seducción de la «señora Robinson» en su famosa película. Caroline lo había perseguido durante semanas, desde el mismo momento de volver a casa del instituto para las vacaciones de verano. Tom jamás había imaginado que Caroline pudiera estar haciendo otra cosa que jugar, a un misterioso y femenino juego incomprensible para él. Hasta el día en que la encontró en su habitación... desnuda.
Habia hecho lo indecible por no salir huyendo de inmediato. Solo un niño salía huyendo, y él no deseaba seguir siendo un niño, deseaba ser un hombre... el hombre que su padre había deseado que fuera, el hombre que su madre y sus hermanas necesitaban.
—No creo que debas estar aquí, ¿no te parece?—había preguntado evitando mirarla—. Estás comprometida, vas a casarte.
Entonces Caroline se había echado a reír. No había reído después, en cambio, cuando él abrió la puerta de la habitación y le dijo que se marchara, advirtiéndole de que, si no lo hacía, llamaría a un par de sirvientes para que la sacaran de allí. Caroline se había marchado, pero no inmediatamente, no sin antes insistir en hacerlo cambiar de opinión.
—Tienes el cuerpo de un hombre—había dicho ella—, pero eres tan tonto que no sabes qué hacer con él. ¿Por qué no me dejas que te enseñe? ¿De qué tienes miedo?
—No tengo miedo—había respondido él con estoicismo y sinceridad.
—¿Tomando un baño de sol? Jamás pensé que te vería holgazaneando por aquí—bromeó Jimena dirigiéndose a su hermano, saliendo de la casa con un escaso bikini y sentándose sobre una de las tumbonas vacías, al lado de _____.
—______ ha pasado una mala noche. Necesita descansar, y no quiero que tome demasiado el sol, es muy fuerte—mintió Tom sin ruborizarse lo más mínimo.
—¡Oh, pobrecita!—la compadeció Jimena escrutando su rostro pálido.
______ calló. No podía confesar que no había dormido porque había estado fantaseando sobre el hombre que tenía tumbado a su lado. A la luz del día, se sentía incapaz de admitir la naturaleza de esas fantasías. Sabía que si pensaba en ello se ruborizaría. Por suerte, Tom achacaba la palidez y las ojeras al cansancio del viaje.
—Bueno, pues ya has mejorado la vida de mi hermano, ______. Por lo general, cuando viene aquí, no conseguimos sacarlo de su despacho. ¿Cuándo dijo el abuelo que venía?.
—Debo decir que me sorprende que tu abuelo venga a la isla precisamente en este momento—contestó Caroline en lugar de Tom, saliendo de la casa con su contable.
______ se desanimó nada más verlos. Ari se había mostrado tan vergonzosamente directo en sus halagos hacia ella, tan, obviamente atraído sexualmente por ella, que escapar de él era un alivio. Jimena frunció el ceño, pero Caroline continuó:
—Ahora mismo no está muy contento contigo, Tom...
—Mi abuelo jamás está contento con nadie que opine de un modo diferente a él—respondió Tom con sequedad—. Tiene un temperamento muy apasionado pero, por suerte, también olvida pronto...
Tom había insistido en que ______ se tumbara bajo una sombrilla debido a la palidez de su piel. Al observar a Caroline soltarse el pareo para descubrir bajo él un bikini aún más escaso que el de Jimena, ______ sintió envidia de su piel morena.
—Qué incómoda debes estar tumbada a la sombra—comentó Caroline, añadiendo con lengua de víbora: —Yo detestaría tener esa piel tan pálida. Parece siempre tan...
—Pues a mí la piel de ______ me recuerda al más puro alabastro—la interrumpió Tom.
—Alabastro... ¡qué frío!—exclamó Caroline sonriendo y lanzándole una mirada asesina a ______—. Estás frunciendo el ceño, pareces malhumorado, Tom. Conozco el mejor remedio para eso, deja que te ponga un poco de aceite solar, y después...
_______ apenas podía creerlo cuando se escuchó a sí misma decir, con firmeza:
—Yo te lo pondré, cariño—luego, volviéndose hacia Caroline, añadió: —Es el privilegio de una novia.
______ se puso en pie haciendo caso omiso de la mirada de Tom, que fruncía el ceño, y de sus propias manos, que temblaban. Tomó el frasco de aceite solar que Jimena le ofrecía con una sonrisa de aprobación y se acercó a la tumbona de Tom.
Se echó cuidadosamente un poco de aceite en las manos y después, con más cuidado aún, se inclinó sobre el cuerpo de Tom asegurándose de que se interponía entre Caroline y él, exhibiendo sus generosos pechos. Los cabellos le cayeron sobre el rostro al hacerlo, mientras comenzaba a esparcir el aceite por los hombros de Tom. Su piel estaba cálida, suave al contacto. Tan suave como le había parecido que sería la noche anterior. ______ hizo una pausa observando cómo le temblaban las manos. La noche anterior, recordó. No debía pensar en ello. Sin embargo no pudo evitarlo. Sus manos se movían con sensualidad sobre la piel de Tom. Acariciando, saboreando, haciéndole un masaje a los músculos tensos. Él estaba tumbado boca abajo, con los ojos cerrados, pero, de pronto, los abrió y dijo, bruscamente:
—Es suficiente. De todas formas pensaba bañarme.
Tom tardó aún unos cuantos segundos en levantarse y caminar hasta la piscina para lanzarse a ella de cabeza, limpiamente, y bucear todo un largo antes de volver a resurgir en la superficie para nadar.
Tom trató de concentrarse en lo que estaba haciendo, trató de dejar la mente en blanco como siempre que se lanzaba a nadar. Era su forma favorita de relajarse o, al menos, lo había sido hasta ese momento. Sin embargo, en esos instantes sentía de todo, excepto paz. Incluso con los ojos abiertos podía recordar exactamente lo que había sentido mientras las manos de ______ acariciaban su piel. Suaves, tiernas... expertas. Tom se tiró a la piscina y buceó tratando de controlar sus instintos. Dios, la deseaba, ardía en deseos de ella, moría de lascivia por ella. Jamás se había sentido así con nadie, jamás había anhelado a nadie con tanta intensidad, ni se había encontrado a sí mismo en aquella situación de completa indefensión física y emocional. ______ tenía que darse cuenta de lo que le estaba haciendo, una mujer de su experiencia... una mujer que andaba a la caza por los bares, de noche, en busca de un hombre. Por supuesto que se daba cuenta, y sin embargo... Y sin embargo no podía dejar de comparar lo que sabía de ella con lo que veía, con la forma en que ______ reaccionaba cuando estaba en sus brazos, con su suavidad, con la dulzura de sus besos, con el deseo que se reflejaba en sus ojos al cual seguía, indefectiblemente, una expresión de shock. Su reacción en la piscina, negándose a que Caroline lo tocara, lo había sorprendido. Sorprendido y, al mismo tiempo, llenado de orgullo y de satisfacción al ver que ella mostraba un sentimiento de posesión hacia él. Pero, por supuesto, eso era imposible... ¿no? ______ estaba sencillamente actuando, desempeñando el papel que él mismo la forzaba a interpretar.
Tom frunció el ceño. El hecho de que él mismo hubiera utilizado mentalmente la palabra «forzar», lo que esa palabra implicaba, lo desagradó. Él jamás habría hecho algo así, era una forma de actuar absolutamente impropia de él. Forzar a alguien a hacer lo que fuera iba en contra de sus más fuertes convicciones. Sin embargo, había comenzado a temer no poder encontrar otra salida a su situación sin poner en peligro la salud de su abuelo. De todos modos eso no era sino una excusa, una mera explicación que no podía justificarlo, reflexionó descubriendo en ese mismo instante que, en realidad, lo único que había conseguido era cambiar un peligro por otro potencialmente mucho peor. Y si al final todo salía mal, la culpa sería solo suya.
¿Habría notado ______ la traicionera excitación de su cuerpo antes de que él se alejara para zambullirse en la piscina? Caroline desde luego sí. Caroline.... Tom apretó los labios.
A los quince años, siendo aún un niño, había tratado de convencerse a sí mismo de que era lo suficientemente maduro como para asumir el papel de su desaparecido padre, como para proteger y mantener a su madre y a sus hermanas. Pero en parte seguía siendo un niño y, a menudo, había acabado en su cama, llorando, confuso y enfadado, echando de menos a su padre, preguntándose furioso por qué lo había abandonado.
Aquel había sido el período más amargo de su vida: la pérdida de su padre, seguido inmediatamente por el intento de seducción de Caroline. Dos sucesos que, unidos, lo habían lanzado bruscamente a una madurez para la que no se sentía preparado.
Pero el deseo de Caroline hacia él no había estado en ningún momento revestido del atractivo de la seducción de la «señora Robinson» en su famosa película. Caroline lo había perseguido durante semanas, desde el mismo momento de volver a casa del instituto para las vacaciones de verano. Tom jamás había imaginado que Caroline pudiera estar haciendo otra cosa que jugar, a un misterioso y femenino juego incomprensible para él. Hasta el día en que la encontró en su habitación... desnuda.
Habia hecho lo indecible por no salir huyendo de inmediato. Solo un niño salía huyendo, y él no deseaba seguir siendo un niño, deseaba ser un hombre... el hombre que su padre había deseado que fuera, el hombre que su madre y sus hermanas necesitaban.
—No creo que debas estar aquí, ¿no te parece?—había preguntado evitando mirarla—. Estás comprometida, vas a casarte.
Entonces Caroline se había echado a reír. No había reído después, en cambio, cuando él abrió la puerta de la habitación y le dijo que se marchara, advirtiéndole de que, si no lo hacía, llamaría a un par de sirvientes para que la sacaran de allí. Caroline se había marchado, pero no inmediatamente, no sin antes insistir en hacerlo cambiar de opinión.
—Tienes el cuerpo de un hombre—había dicho ella—, pero eres tan tonto que no sabes qué hacer con él. ¿Por qué no me dejas que te enseñe? ¿De qué tienes miedo?
—No tengo miedo—había respondido él con estoicismo y sinceridad.
Capitulo 42
No había sido el miedo, sino la ira y el desprecio lo que le habían impedido aprovechar la oportunidad que ella le ofrecía. Caroline jamás pudo aceptar que él se le resistiera. Imposible. Pero sus sentimientos, si es que tenía alguno, eran problema suyo. Su abuelo, en cambio, era harina de otro costal. Tom difícilmente hubiera querido discutir con él, ni siquiera estando sano. Era cierto que se mostraba terco, difícil, pero Tom sospechaba que Caroline, hasta cierto punto, tenía la culpa de ello.
Era irónico que, precisamente aquello a lo que había tratado de agarrarse como a su tabla de salvación, hubiera acabado causándole más problemas. Quizá fuera una muestra del código de valores de los tiempos que corrían, un código heredado directamente de la antigua mitología griega por la que ______ había expresado su admiración. Puede que ______ admirara la mitología griega pero, desde luego, no lo admiraba a él. Tom frunció el ceño. No quería seguir pensando en ello.
—¡Qué encantador y diminuto diamante llevas!—comentó Caroline exasperada, levantándose de la tumbona para acercarse a _______. Se habían quedado solas. El contable había entrado en la casa a hacer unas llamadas, y Jimena había ido a ayudar a su madre, que preparaba la casa para su padre—. Un anillo no es garantía suficiente de matrimonio, lo sabes, ¿no? Creo que eres una chica lista, ______. Tom es un hombre muy rico y con experiencia. Los hombres como él se cansan fácilmente. Eso tú debes saberlo. Sospecho que tienes muy pocas posibilidades de llegar al altar con él, y menos aún cuando llegue el abuelo. Él no quiere que Tom se case contigo. Es un hombre chapado a la antigua, muy griego. Tiene otros planes para su único nieto y para el futuro de la empresa que está construyendo.
Caroline hizo una pausa observando a _______ con una mirada calculada. ______ comprendió de inmediato lo que estaba pensando. También Caroline tenía otros planes para el futuro de Tom.
—Si lo amaras de verdad, él sería para ti mucho más importante que tus propios sentimientos. Tom adora a su abuelo. Sí, ya sé que no suele demostrarlo, pero te aseguro que es verdad. Figúrate lo que significaría para él discutir con su abuelo, no solo a nivel emocional, sino también financiero. La madre y la hermana de Tom dependen económicamente del abuelo... Si él decidiera apartar a Tom de su lado tendría que apartarse también de ellas.
No había sido el miedo, sino la ira y el desprecio lo que le habían impedido aprovechar la oportunidad que ella le ofrecía. Caroline jamás pudo aceptar que él se le resistiera. Imposible. Pero sus sentimientos, si es que tenía alguno, eran problema suyo. Su abuelo, en cambio, era harina de otro costal. Tom difícilmente hubiera querido discutir con él, ni siquiera estando sano. Era cierto que se mostraba terco, difícil, pero Tom sospechaba que Caroline, hasta cierto punto, tenía la culpa de ello.
Era irónico que, precisamente aquello a lo que había tratado de agarrarse como a su tabla de salvación, hubiera acabado causándole más problemas. Quizá fuera una muestra del código de valores de los tiempos que corrían, un código heredado directamente de la antigua mitología griega por la que ______ había expresado su admiración. Puede que ______ admirara la mitología griega pero, desde luego, no lo admiraba a él. Tom frunció el ceño. No quería seguir pensando en ello.
—¡Qué encantador y diminuto diamante llevas!—comentó Caroline exasperada, levantándose de la tumbona para acercarse a _______. Se habían quedado solas. El contable había entrado en la casa a hacer unas llamadas, y Jimena había ido a ayudar a su madre, que preparaba la casa para su padre—. Un anillo no es garantía suficiente de matrimonio, lo sabes, ¿no? Creo que eres una chica lista, ______. Tom es un hombre muy rico y con experiencia. Los hombres como él se cansan fácilmente. Eso tú debes saberlo. Sospecho que tienes muy pocas posibilidades de llegar al altar con él, y menos aún cuando llegue el abuelo. Él no quiere que Tom se case contigo. Es un hombre chapado a la antigua, muy griego. Tiene otros planes para su único nieto y para el futuro de la empresa que está construyendo.
Caroline hizo una pausa observando a _______ con una mirada calculada. ______ comprendió de inmediato lo que estaba pensando. También Caroline tenía otros planes para el futuro de Tom.
—Si lo amaras de verdad, él sería para ti mucho más importante que tus propios sentimientos. Tom adora a su abuelo. Sí, ya sé que no suele demostrarlo, pero te aseguro que es verdad. Figúrate lo que significaría para él discutir con su abuelo, no solo a nivel emocional, sino también financiero. La madre y la hermana de Tom dependen económicamente del abuelo... Si él decidiera apartar a Tom de su lado tendría que apartarse también de ellas.
Caroline suspiró profundamente con
teatralidad y luego preguntó, con falsa amabilidad:
—¿Cuánto tiempo crees que tardaría en cansarse de ti si sucediera eso? Y te aseguro que es perfectamente posible, ______, tú lo sabes, ¿verdad? El abuelo de Harry siempre escucha lo que yo le digo. Es porque quiere unir los negocios de ambos, claro, eso es algo típicamente griego. Lo que no es típico de un griego es dejar que su único heredero se case con una extraña que no tiene un penique.
Caroline continuó, aprovechando que se encontraban solas.
—Pero hablemos de cosas más agradables. No hay ninguna razón para que tú y yo no lleguemos a un acuerdo. Yo podría sentarme a esperar hasta que Tom te abandone, pero seré franca contigo. Estoy llegando a una edad en la que cada vez me resultará más difícil darle a Tom los hijos que espera. Así que, para facilitarnos el camino a las dos, tengo una proposición que hacerte. Estaría encantada de pagarte un millón de libras esterlinas si te apartas de la vida de Tom para siempre.
______ sintió que se ponía pálida del shock. Consiguió, a duras penas, incorporarse de la tumbona y se puso en pie de modo que Caroline y ella quedaran cara a cara.
—El dinero no puede comprar el amor—contestó con convicción—. Ni puede comprarme tampoco a mí. Ni un millón de libras, ni cien. Ninguna cantidad—añadió mientras las lágrimas invadían sus ojos—. Si Tom quiere alguna vez romper nuestro compromiso, será elección suya, no...
—Eres estúpida, ¿lo sabías?—contraatacó Caroline con malicia e ira—. ¿De verdad crees que Tom hablaba en serio cuando dijo que no iba a obligarte a firmar ningún acuerdo prenupcial? ¡Ja! Su abuelo se lo impondrá, no lo dudes, y cuando se canse de ti no te quedará nada... ni siquiera el niño que hayas podido concebir. Los griegos jamás permiten que se les robe a sus hijos, las familias griegas jamás olvidan a sus herederos.
_______ no quiso oír más. Se encaminó a la casa sin recoger siquiera el pareo, tratando de no correr. Al llegar, Jimena salía por las puertas del patio.
—¡______...!—la llamó preocupada.
Pero _______ sacudió la cabeza. No estaba en condiciones de charlar. Se sentía humillada, ofendida. ¿Cómo se atrevía Caroline a pensar que podía comprar su amor, que el dinero le importaba más que... que alguna vez podría...? De repente, ______ se detuvo. ¿En qué estaba pensando? Se dio la vuelta y volvió a salir de la casa hacia los jardines, hacia el sendero entre los riscos de la isla. Necesitaba estar sola.
Lentamente fue comprendiendo la ironía de lo que acababa de suceder. Había accedido a ir a la isla solo porque Tom le había hecho chantaje, porque no podía permitirse el lujo de perder su empleo. Acababan de ofrecerle una suma de dinero tal que su vida, y la de su abuela, estarían aseguradas y, sin embargo, lo había rechazado.
Jimena se apresuró de mal humor hacia Caroline. Después de lo que acababa de oír era incapaz de reprimirse por más tiempo. ¿Cómo se atrevía Caroline a tratar así a ______, sobornándola para que abandonara a Tom?
¡Tom!
De pronto Gemma se detuvo. Quizá debiera contárselo a su hermano para que él se enfrentara a Caroline. ______ parecía tan destrozada... y no era de extrañar. Jimena comprendió entonces que su hermano se enfadaría si no dejaba que arreglara él la situación. Giró sobre sus talones, volvió a entrar en la casa y buscó a Tom.
—¿Cuánto tiempo crees que tardaría en cansarse de ti si sucediera eso? Y te aseguro que es perfectamente posible, ______, tú lo sabes, ¿verdad? El abuelo de Harry siempre escucha lo que yo le digo. Es porque quiere unir los negocios de ambos, claro, eso es algo típicamente griego. Lo que no es típico de un griego es dejar que su único heredero se case con una extraña que no tiene un penique.
Caroline continuó, aprovechando que se encontraban solas.
—Pero hablemos de cosas más agradables. No hay ninguna razón para que tú y yo no lleguemos a un acuerdo. Yo podría sentarme a esperar hasta que Tom te abandone, pero seré franca contigo. Estoy llegando a una edad en la que cada vez me resultará más difícil darle a Tom los hijos que espera. Así que, para facilitarnos el camino a las dos, tengo una proposición que hacerte. Estaría encantada de pagarte un millón de libras esterlinas si te apartas de la vida de Tom para siempre.
______ sintió que se ponía pálida del shock. Consiguió, a duras penas, incorporarse de la tumbona y se puso en pie de modo que Caroline y ella quedaran cara a cara.
—El dinero no puede comprar el amor—contestó con convicción—. Ni puede comprarme tampoco a mí. Ni un millón de libras, ni cien. Ninguna cantidad—añadió mientras las lágrimas invadían sus ojos—. Si Tom quiere alguna vez romper nuestro compromiso, será elección suya, no...
—Eres estúpida, ¿lo sabías?—contraatacó Caroline con malicia e ira—. ¿De verdad crees que Tom hablaba en serio cuando dijo que no iba a obligarte a firmar ningún acuerdo prenupcial? ¡Ja! Su abuelo se lo impondrá, no lo dudes, y cuando se canse de ti no te quedará nada... ni siquiera el niño que hayas podido concebir. Los griegos jamás permiten que se les robe a sus hijos, las familias griegas jamás olvidan a sus herederos.
_______ no quiso oír más. Se encaminó a la casa sin recoger siquiera el pareo, tratando de no correr. Al llegar, Jimena salía por las puertas del patio.
—¡______...!—la llamó preocupada.
Pero _______ sacudió la cabeza. No estaba en condiciones de charlar. Se sentía humillada, ofendida. ¿Cómo se atrevía Caroline a pensar que podía comprar su amor, que el dinero le importaba más que... que alguna vez podría...? De repente, ______ se detuvo. ¿En qué estaba pensando? Se dio la vuelta y volvió a salir de la casa hacia los jardines, hacia el sendero entre los riscos de la isla. Necesitaba estar sola.
Lentamente fue comprendiendo la ironía de lo que acababa de suceder. Había accedido a ir a la isla solo porque Tom le había hecho chantaje, porque no podía permitirse el lujo de perder su empleo. Acababan de ofrecerle una suma de dinero tal que su vida, y la de su abuela, estarían aseguradas y, sin embargo, lo había rechazado.
Jimena se apresuró de mal humor hacia Caroline. Después de lo que acababa de oír era incapaz de reprimirse por más tiempo. ¿Cómo se atrevía Caroline a tratar así a ______, sobornándola para que abandonara a Tom?
¡Tom!
De pronto Gemma se detuvo. Quizá debiera contárselo a su hermano para que él se enfrentara a Caroline. ______ parecía tan destrozada... y no era de extrañar. Jimena comprendió entonces que su hermano se enfadaría si no dejaba que arreglara él la situación. Giró sobre sus talones, volvió a entrar en la casa y buscó a Tom.
Habiendo recorrido menos de una
tercera parte del sendero que rodeaba la isla, _______ dejó de caminar y se
volvió. No podía seguir, era suficiente. Amar a Tom, estar cerca de él noche y
día, viendo el abismo infranqueable que los separaba, era más de lo que podía
soportar. Su amor por él, su anhelo de él, la estaba destrozando.
Lentamente comenzó a caminar de nuevo hacia la casa. No tenía ni idea de qué hacer. ¿Arrojarse a los pies de Tom y pedirle por favor que la liberara de su «acuerdo»? No serviría de nada contarle lo que había hecho Caroline. Era poco probable que la creyera, teniendo en cuenta su opinión sobre ella y, además, no quería que él lo supiera. Si se enteraba... Tom no era ningún tonto, era astuto, sagaz. No le costaría mucho averiguar la verdad, descubrir lo que sentía, y eso no podría soportarlo.
Al llegar a la casa, ______ se dirigió directamente al dormitorio. Gracias a Dios, estaba vacío. La sirvienta lo había limpiado y había hecho la cama. Se quitó el bañador y tomó una ducha.
—Tom—lo llamó Caroline en tono seductor al verlo salir del despacho.
—Ahora no, Caroline—la cortó él.
Tom se había pasado las dos últimas horas tratando de asimilar sus sentimientos, unos sentimientos que jamás había esperado o deseado tener. Por fin había tomado una decisión, y estaba ansioso por llevarla a cabo sin más dilatación.
No tenía sentido seguir negando la verdad. Se había enamorado de ______. ¿Cómo? ¿Por qué? ¿Cuándo? Para su exasperación, por más que reflexionó sobre esas preguntas no logró hallar una respuesta lógica. Su corazón, su cuerpo, sus emociones insistían incansablemente en que la deseaba, en que la amaba, en que la necesitaba y la adoraba. Y si su razón se atrevía a poner la menor objeción, entonces estallaban advirtiéndole que, desde ese momento, su vida sería un infierno.
Debía recordar quién era ella, se decía. Pero no escuchaba. La amaba tal y como era, a pesar de su error al juzgar su pasado. ¿Error al juzgarla?, se preguntó. Ir por los bares... cazando hombres... vendiendo su cuerpo...
Pero eso no era culpa de ______, protestaba su corazón defendiéndola con ardor. Ella jamás había disfrutado del cariño de un padre, solo trataba de compensarlo. Con amor, con su amor, ______ podría sentirse recompensada, completarse. Olvidaría el pasado, igual que él. Lo importante era el aquí y el ahora, el futuro que compartirían... un futuro que no significaba nada para él si no la tenía.
Eso era lo que Tom había estado reflexionando mientras todos creían que trabajaba. Al final no le había quedado más remedio que ceder. Había salido en busca de ______ para decirle que... para pedirle que... para rogarle, si era necesario.
—¿Está ______ ahí fuera contigo?—le preguntó a Caroline impaciente.
Caroline frunció el ceño. Conocía lo que significaba esa mirada en un hombre, y verla en los ojos del único al que deseaba le resultaba intolerable. Si no podía inducir a ______ a abandonar a Tom, entonces él tendría que rechazarla a ella, y Caroline sabía perfectamente cómo conseguirlo.
—Ah... ¿pero es que no lo sabes? Se ha ido a dar un paseo... con Ari. Sé que no te gusta que lo diga, Tom, pero... bueno, todos sabemos cuánto le gustan a él las mujeres, y _____ parecía dispuesta a corresponderle... No mientras estabas tú aquí, claro, pero...
—Tom..—lo llamó Jimena minutos más tarde tratando de detenerlo.
—Ahora no, Jimena, sea lo que sea...—contestó él bruscamente, negándose a pararse o a escuchar, caminando a grandes zancadas por el pasillo hasta el dormitorio.
Nada más entrar, Tom escuchó el sonido del agua de la ducha.
—______—la llamó abriendo la puerta del baño.
Lentamente comenzó a caminar de nuevo hacia la casa. No tenía ni idea de qué hacer. ¿Arrojarse a los pies de Tom y pedirle por favor que la liberara de su «acuerdo»? No serviría de nada contarle lo que había hecho Caroline. Era poco probable que la creyera, teniendo en cuenta su opinión sobre ella y, además, no quería que él lo supiera. Si se enteraba... Tom no era ningún tonto, era astuto, sagaz. No le costaría mucho averiguar la verdad, descubrir lo que sentía, y eso no podría soportarlo.
Al llegar a la casa, ______ se dirigió directamente al dormitorio. Gracias a Dios, estaba vacío. La sirvienta lo había limpiado y había hecho la cama. Se quitó el bañador y tomó una ducha.
—Tom—lo llamó Caroline en tono seductor al verlo salir del despacho.
—Ahora no, Caroline—la cortó él.
Tom se había pasado las dos últimas horas tratando de asimilar sus sentimientos, unos sentimientos que jamás había esperado o deseado tener. Por fin había tomado una decisión, y estaba ansioso por llevarla a cabo sin más dilatación.
No tenía sentido seguir negando la verdad. Se había enamorado de ______. ¿Cómo? ¿Por qué? ¿Cuándo? Para su exasperación, por más que reflexionó sobre esas preguntas no logró hallar una respuesta lógica. Su corazón, su cuerpo, sus emociones insistían incansablemente en que la deseaba, en que la amaba, en que la necesitaba y la adoraba. Y si su razón se atrevía a poner la menor objeción, entonces estallaban advirtiéndole que, desde ese momento, su vida sería un infierno.
Debía recordar quién era ella, se decía. Pero no escuchaba. La amaba tal y como era, a pesar de su error al juzgar su pasado. ¿Error al juzgarla?, se preguntó. Ir por los bares... cazando hombres... vendiendo su cuerpo...
Pero eso no era culpa de ______, protestaba su corazón defendiéndola con ardor. Ella jamás había disfrutado del cariño de un padre, solo trataba de compensarlo. Con amor, con su amor, ______ podría sentirse recompensada, completarse. Olvidaría el pasado, igual que él. Lo importante era el aquí y el ahora, el futuro que compartirían... un futuro que no significaba nada para él si no la tenía.
Eso era lo que Tom había estado reflexionando mientras todos creían que trabajaba. Al final no le había quedado más remedio que ceder. Había salido en busca de ______ para decirle que... para pedirle que... para rogarle, si era necesario.
—¿Está ______ ahí fuera contigo?—le preguntó a Caroline impaciente.
Caroline frunció el ceño. Conocía lo que significaba esa mirada en un hombre, y verla en los ojos del único al que deseaba le resultaba intolerable. Si no podía inducir a ______ a abandonar a Tom, entonces él tendría que rechazarla a ella, y Caroline sabía perfectamente cómo conseguirlo.
—Ah... ¿pero es que no lo sabes? Se ha ido a dar un paseo... con Ari. Sé que no te gusta que lo diga, Tom, pero... bueno, todos sabemos cuánto le gustan a él las mujeres, y _____ parecía dispuesta a corresponderle... No mientras estabas tú aquí, claro, pero...
—Tom..—lo llamó Jimena minutos más tarde tratando de detenerlo.
—Ahora no, Jimena, sea lo que sea...—contestó él bruscamente, negándose a pararse o a escuchar, caminando a grandes zancadas por el pasillo hasta el dormitorio.
Nada más entrar, Tom escuchó el sonido del agua de la ducha.
—______—la llamó abriendo la puerta del baño.
Capitulo 43
______ se quedó helada al verlo entrar. Había salido del agua instantes antes para envolverse en una toalla. Se quedó mirándolo confusa.
—He salido a dar una vuelta y hacía mucho calor, por eso.
Tom sintió explotar en su cuerpo la rabia y los celos. Era casi un dolor físico. No podía dejar de imaginar, de fantasear sobre las razones por las que _____ podría querer ducharse en ese momento. Como cualquier hombre enamorado, no podía soportar la idea de que su amada hubiera estado con otro, y reaccionó en consecuencia. La agarró por los brazos con agresividad, y gritó, lleno de celos:
—No podías esperar, ¿verdad? ¿Dónde ha sido, dónde has estado con él?
—¿Él...?—protestó ______, confusa—. ¿De qué diablos estás...?
Pero Tom no la escuchaba.
—¿Ha sido fuera, al aire libre, donde podría haberos visto cualquiera? ¿Es eso lo que te gusta, _____, degradarte por completo a ti misma? Claro que sí. Yo ya lo sabía, ¿verdad? Te gusta que te maltraten, que te utilicen y te rechacen como a una... Bien, si eso es lo que quieres, vamos a ver si yo puedo satisfacer tus expectativas, ¿quieres? Vamos a ver si puedo darte lo que tanto deseas.
Harry era incapaz de controlarse, deseaba estampar su sello de propiedad sobre el cuerpo y el alma de ______, hacerla suya y borrar de su mente el recuerdo de cualquier otro hombre.
¿Qué diablos había ocurrido para que Tom, el hombre frío al que estaba acostumbrada, se transformara en la explosión de furia, masculinidad y pasión, a la que en ese momento se enfrentaba?, se preguntó ______ confusa. Porque, de entre todas las emociones que veía en él, la más fuerte era la pasión. Emanaba de él arrastrándola peligrosa y excitantemente, quemándola.
¿No era aquello lo que, secretamente, había deseado? Que él la mirara como lo estaba haciendo, con pasión, con un deseo elemental, incapaz de contenerse. De algún modo, al ver a Tom a punto de perder el control, ______ dio rienda suelta a sus deseos.
—¡Eres mía!—exclamó Tom con crudeza, atrayéndola de un tirón hacia sí—. Mía, ______... y voy a disfrutar plenamente de lo que es mío—añadió con voz espesa.
______ sintió que su cuerpo se echaba a temblar, que su contacto la quemaba. Tom deslizó las manos por sus brazos desnudos hasta los hombros. Sus dedos acariciaron la curva de su cuello. Ella arqueó la espalda ofreciéndose a sí misma, sintiendo cómo aquellos escalofríos ahondaban cada vez más en su ser, creciendo en intensidad hasta alcanzar la velocidad de los latidos de su corazón.
—Bésame, Tom...
¿Sería posible que ella hubiera dicho eso, que lo hubiera dicho con aquella voz suave, ronca y sexy, que había arrancado un brillo de los ojos de Tom?
—¡Oh, te prometo que voy a hacer mucho más que besarte!—aseguró Tom arrancándole la toalla—. Mucho más...—repitió él con voluptuosidad, para añadir—... pero si lo que quieres ahora es que te bese...
Tom tenía las manos extendidas sobre su cuello, sus dedos le daban masajes en los hombros, sus labios rozaban brevemente, con tentador y cálido aliento, su carne vibrante, excitada.
—¿Dónde quieres exactamente que te bese, _____?—le preguntaba—. ¿Aquí...? ¿Aquí...? ¿Aquí...?
Mientras los labios de Tom besaban todo su cuello, cubriendo cada centímetro de su rostro, ______ se escuchó a sí misma comenzar a jadear suavemente, llena de deseo, hasta que, incapaz de soportar por más tiempo aquella deliciosa tortura, puso una mano sobre su rostro y volvió aquella boca contra la de ella, exhalando un breve suspiro.
—¡Tom...!—se escuchó a sí misma susurrar, mientras enredaba las manos en su cabello y probaba sus labios.
Tom vio el reflejo de sus cuerpos unidos por encima del hombro de ella, en el espejo. La espalda desnuda de ______ estaba perfectamente esculpida, como la de una estatua clásica, pero su cuerpo estaba vivo, era de carne y hueso. Sentir su suaves y firmes pechos contra el torso, por no hablar de sus delicados labios, borró cualquier pensamiento de la mente de _____.
Sus manos, sorprendentemente viriles, sobre la delicada espalda de piel de alabastro de ______, la acariciaban y la sostenían, la estrechaban con tal fuerza contra sí. La ropa le estorbaba, pero no perdería el tiempo quitándosela hasta que no hubiera infligido su castigo a aquellos Labios que lo estaba haciendo perder el control. Entonces él decidió tomar la iniciativa.
______ gemía y se agitaba, rendía la dulce y húmeda intimidad de su boca y la suave desnudez de su cuerpo ante él. Lo que estaba ocurriendo entre ambos era el punto culminante de toda su vida, la razón por la que había nacido. Allí, en brazos de Tom, el amor y el deseo iban de la mano como perfectos compañeros.
______ había olvidado lo que pensaba decirle, que necesitaba marcharse. Aquello era lo que había deseado que ocurriera desde el primer instante en que lo vio. Incapaz de romper el abrumador hechizo y la sensualidad de aquel beso, Tom levantó a ______ en brazos y la llevó a la cama. Fuera lo que fuera lo que ella hubiera sido, ya no importaba. Desde ese momento sería suya.
______ se quedó helada al verlo entrar. Había salido del agua instantes antes para envolverse en una toalla. Se quedó mirándolo confusa.
—He salido a dar una vuelta y hacía mucho calor, por eso.
Tom sintió explotar en su cuerpo la rabia y los celos. Era casi un dolor físico. No podía dejar de imaginar, de fantasear sobre las razones por las que _____ podría querer ducharse en ese momento. Como cualquier hombre enamorado, no podía soportar la idea de que su amada hubiera estado con otro, y reaccionó en consecuencia. La agarró por los brazos con agresividad, y gritó, lleno de celos:
—No podías esperar, ¿verdad? ¿Dónde ha sido, dónde has estado con él?
—¿Él...?—protestó ______, confusa—. ¿De qué diablos estás...?
Pero Tom no la escuchaba.
—¿Ha sido fuera, al aire libre, donde podría haberos visto cualquiera? ¿Es eso lo que te gusta, _____, degradarte por completo a ti misma? Claro que sí. Yo ya lo sabía, ¿verdad? Te gusta que te maltraten, que te utilicen y te rechacen como a una... Bien, si eso es lo que quieres, vamos a ver si yo puedo satisfacer tus expectativas, ¿quieres? Vamos a ver si puedo darte lo que tanto deseas.
Harry era incapaz de controlarse, deseaba estampar su sello de propiedad sobre el cuerpo y el alma de ______, hacerla suya y borrar de su mente el recuerdo de cualquier otro hombre.
¿Qué diablos había ocurrido para que Tom, el hombre frío al que estaba acostumbrada, se transformara en la explosión de furia, masculinidad y pasión, a la que en ese momento se enfrentaba?, se preguntó ______ confusa. Porque, de entre todas las emociones que veía en él, la más fuerte era la pasión. Emanaba de él arrastrándola peligrosa y excitantemente, quemándola.
¿No era aquello lo que, secretamente, había deseado? Que él la mirara como lo estaba haciendo, con pasión, con un deseo elemental, incapaz de contenerse. De algún modo, al ver a Tom a punto de perder el control, ______ dio rienda suelta a sus deseos.
—¡Eres mía!—exclamó Tom con crudeza, atrayéndola de un tirón hacia sí—. Mía, ______... y voy a disfrutar plenamente de lo que es mío—añadió con voz espesa.
______ sintió que su cuerpo se echaba a temblar, que su contacto la quemaba. Tom deslizó las manos por sus brazos desnudos hasta los hombros. Sus dedos acariciaron la curva de su cuello. Ella arqueó la espalda ofreciéndose a sí misma, sintiendo cómo aquellos escalofríos ahondaban cada vez más en su ser, creciendo en intensidad hasta alcanzar la velocidad de los latidos de su corazón.
—Bésame, Tom...
¿Sería posible que ella hubiera dicho eso, que lo hubiera dicho con aquella voz suave, ronca y sexy, que había arrancado un brillo de los ojos de Tom?
—¡Oh, te prometo que voy a hacer mucho más que besarte!—aseguró Tom arrancándole la toalla—. Mucho más...—repitió él con voluptuosidad, para añadir—... pero si lo que quieres ahora es que te bese...
Tom tenía las manos extendidas sobre su cuello, sus dedos le daban masajes en los hombros, sus labios rozaban brevemente, con tentador y cálido aliento, su carne vibrante, excitada.
—¿Dónde quieres exactamente que te bese, _____?—le preguntaba—. ¿Aquí...? ¿Aquí...? ¿Aquí...?
Mientras los labios de Tom besaban todo su cuello, cubriendo cada centímetro de su rostro, ______ se escuchó a sí misma comenzar a jadear suavemente, llena de deseo, hasta que, incapaz de soportar por más tiempo aquella deliciosa tortura, puso una mano sobre su rostro y volvió aquella boca contra la de ella, exhalando un breve suspiro.
—¡Tom...!—se escuchó a sí misma susurrar, mientras enredaba las manos en su cabello y probaba sus labios.
Tom vio el reflejo de sus cuerpos unidos por encima del hombro de ella, en el espejo. La espalda desnuda de ______ estaba perfectamente esculpida, como la de una estatua clásica, pero su cuerpo estaba vivo, era de carne y hueso. Sentir su suaves y firmes pechos contra el torso, por no hablar de sus delicados labios, borró cualquier pensamiento de la mente de _____.
Sus manos, sorprendentemente viriles, sobre la delicada espalda de piel de alabastro de ______, la acariciaban y la sostenían, la estrechaban con tal fuerza contra sí. La ropa le estorbaba, pero no perdería el tiempo quitándosela hasta que no hubiera infligido su castigo a aquellos Labios que lo estaba haciendo perder el control. Entonces él decidió tomar la iniciativa.
______ gemía y se agitaba, rendía la dulce y húmeda intimidad de su boca y la suave desnudez de su cuerpo ante él. Lo que estaba ocurriendo entre ambos era el punto culminante de toda su vida, la razón por la que había nacido. Allí, en brazos de Tom, el amor y el deseo iban de la mano como perfectos compañeros.
______ había olvidado lo que pensaba decirle, que necesitaba marcharse. Aquello era lo que había deseado que ocurriera desde el primer instante en que lo vio. Incapaz de romper el abrumador hechizo y la sensualidad de aquel beso, Tom levantó a ______ en brazos y la llevó a la cama. Fuera lo que fuera lo que ella hubiera sido, ya no importaba. Desde ese momento sería suya.
HOLA!!! BUENO AQUI ESTAN LOS CAPITULOS ... ESPERO LES GUSTE ... YA SABEN 3 O MAS Y AGREGO MAÑANA ... ADIOS Y GRACIAS POR LEER ... JENNIFER FELICIDADES POR TU CUMPLEAÑOS ... QUE LOS DISFRUTES AMIGA ... ESTOS CAPS SON PARA TI :))
:O Tom se enamoro de (Tn) que lindo, huyy que celos pero Caroline como siempre una víbora inventando cosas para que haya problemas entre Tom y (Tn), espero que Tom descubra que Caroline le mintió y que (Tn) es virgen huyy cual sera su reacción ante eso?? me encanto virgi espero los próximos caps..
ResponderBorrarSiguela!!!
ResponderBorrarMuchas gracias Virgii!!
ResponderBorrarOhh como nos dejas.. Subeee yo muero xq sean marido y mujer >.<
Sigueeeeeeee
ResponderBorrarSube pronto *-*
ResponderBorrar