jueves, 8 de octubre de 2015

.- una novia temporal .- 36 37 38 y 39

Capitulo 36

Él la había soltado, pero a pesar de todo ______ seguia pálida, temblando de la cabeza a los pies. Unos segundos antes, nada más abrazarla y besarla, nada más tocarla... había sentido como si... habría jurado que era él el primero en hacerla sentirse tan...
Tom considero por un instante sus sospechas, pero enseguida las desechó con firmeza. Era imposible que _____ fuera tan inexperta, absolutamente imposible. Él se sentía lo suficientemente griego como para considerar que su virginidad, su pureza, eran un regalo para el hombre al que ella entregara su corazón pero, por otro lado, su educación inglesa se burlaba de esas ideas, deploraba esa forma de pensar.
¿Acaso una mujer podía esperar del hombre al que amara que se mantuviera puro hasta conocerla a ella? No. ¿Por qué, entonces, tenía que ser todo distinto en el caso inverso?
Como hombre maduro que era, Tom aceptaba y respetaba el derecho de la mujer a vivir su sexualidad como quisiera, pero como pareja y como marido sabía demasiado bien que un aspecto muy profundo de su ser, su faceta más apasionada y posesiva, anhelaba ser el único amante de su compañera, ser el único en mostrarle los placeres de la carne. Y, en ese momento, la reacción de _____ ante sus besos lo hacía responder de un modo viril y primitivo, muy griego, que necesitaba reprimir.

—No voy a dormir en esta habitación contigo—insistió _____ —No voy a...

Si aquello era una farsa, entonces ______ merecía un Óscar. Pero lo último que necesitaba era una novia aterrorizada, tenía que conseguir que se calmara, serenarlos a los dos.

—Ven conmigo—ordenó Tom tomándola de la mano y llevándola hacia una de las puertas del dormitorio. Al abrirla, ______ vio que se trataba de un despacho con un equipo informático completo y moderno—. ¿Te sentirías mejor si te dijera que yo voy a dormir ahí?
—¿Ahí? Pero si es un despacho, no hay cama.
 —Puedo traer una de las tumbonas del patio—aseguró Tom impaciente.
—Hablas en serio...
Tom asintió preguntándose por qué cedía ante tan ridícula situación. Estaba seguro de que _____ no podía ser la ingenua, la inocente virgen que aparentaba.
—Pero, ¿no crees que los demás se darán cuenta de que te llevas una tumbona?—inquirió ella vacilante.
—No, mi habitación es la única que da a este patio con piscina. Es mi zona privada. La piscina principal, la que usa todo el mundo, está al otro lado de la casa.
Piscina privada. ______ no quería sentirse impresionada, pero era inevitable. Tom la miró impaciente y continuó:
—No estoy tratando de impresionarte, ______. Jamás me ha gustado jactarme. Puede que mi abuelo sea multimillonario, pero yo no. No pongas esa cara, no soy un playboy que se pase la vida holgazaneando en la piscina. Simplemente me gusta nadar por las mañanas, temprano, mientras estoy aquí, en esta casa. Mis hermanas se quejaron de que las despertaba, por eso construimos esta piscina para mí. Nadar me ayuda a concentrarme, a despejar la mente, y además es un buen ejercicio.

______ sabía muy bien de qué hablaba, ella sentía lo mismo, pero en esos casos caminaba. Cada vez que estaba preocupada por algo o tenía un problema, caminaba.
Tom la observaba preguntándose por qué se tomaba la molestia de darle tantas explicaciones. Los agitados latidos del corazón que había sentido en el pecho de ______, al estrecharla, tenían que ser fingidos, no podían ser sinceros. Igual que sus enormes ojos de expresión atónita.
______ se mordió el labio inferior y apartó la vista. Era evidente que Tom hablaba en serio al decir que dormiría en el despacho, pero le seguía preocupando qué ocurriría durante el día... y más aún las emociones que había experimentado al besarla Tom.
Era incapaz de admitir, de confesarse que había deseado secretamente que la besara, jamás habría podido desear algo así sin ser consciente de ello. ¿Pero qué otra explicación podía haber para su respuesta?

—Bien, ahora que el tema está zanjado, tengo trabajo que hacer. ¿Por qué no comes algo y descansas un rato?
—Tengo que deshacer el equipaje—contestó ______.
—Lo hará una sirvienta, mientras descansas—dijo Tom sacudiendo la cabeza en una negativa. Luego, al ver la expresión incrédula de ella, añadió:—Trabajan para nosotros, ______. Son sirvientes, y trabajan para ganarse el pan igual que tú y que yo.

Capitulo 37

—¡Oh, lo siento! No te he despertado, ¿verdad?—preguntó Jimena en voz baja—. Pronto será la hora de la cena, y pensé que te gustaría tener tiempo suficiente para arreglarte—______ se despertó por completo y trató de sentarse en la cama al reconocer a Jimena, esbozando una sincera sonrisa de simpatía al escucharla continuar: —Por lo general no nos vestimos tanto, pero supongo que Caroline querrá causar un fuerte impacto.
—¿Dónde está...?
—¿Tom? El abuelo llamó por teléfono para hablar con mamá, y luego quiso hablar también con él—explicó Jimena—. Seguramente está aún al teléfono, y te advierto que no está de muy buen humor. Bueno, no es por ti, es por Caroline. Se ha traído a su contable, y eso lo pone furioso. No puede soportarlo. Nadie lo soporta, pero Caroline insiste en que el abuelo ha invitado a Aristotle personalmente.
Jimena corrió a encender las luces del dormitorio para iluminar la oscuridad de la noche griega, y ______ sacó los pies de la cama. Se había quedado dormida vestida, y se sentía pegajosa y sucia. La idea de sentarse a la mesa con Tom y Caroline no le resultaba muy tentadora, pero Jimena tenía razón en una cosa: ella también debía causar impacto. Tom, sin duda, así lo esperaba. Además, con las maletas llenas de ropa nueva, no tenía excusa.
—María te ha deshecho la maleta—le informó Jimena—. Yo la he ayudado. Me encanta ese vestido negro corto que te has traído. Es adorable. Tienes una ropa preciosa. Tom no hacía más que entrar a regañarme para que no hiciera tanto ruido y no te despertara. ¡Es tan protector contigo...! Mamá y yo estamos muy contentas de que te haya conocido—añadió en voz más baja, mirándola con una expresión de ternura que avergonzó a _____—. Las dos lo queremos mucho, claro, por eso somos tan poco imparciales con todo lo que se refiere a él. Pero la verdad es que ya estábamos comenzando a temer que se diera por vencido con el asunto de Caroline. Por el bien del abuelo, ya sabes... Las dos, mi madre y yo, sabemos que Tom jamás podría amar a Caroline. Supongo que te ha contado lo que hizo ella cuando era aún un adolescente, ¿no?
Jimena continuó hablando sin esperar siquiera a que ______ respondiera:

—En realidad se supone que yo no lo sé. Alguien, me lo contó. Me hizo jurar que guardaría el secreto, pero supongo que no pasa nada porque hable contigo de ello, puesto que Tom ya te lo ha contado. En aquel entonces él tenía solo quince años, era casi un niño, y ella era mucho más mayor, estaba a punto de casarse. Ya sé que la diferencia de edad no habría significado gran cosa de ser los dos adultos, pero Tom no era un adulto. Aún iba al instituto, y ella... bueno, creo que Tom fue muy valiente y que su actitud fue intachable al negarse a meterse en la cama con ella. ¿Y sabes una cosa? También creo que aunque Caroline dice que lo ama, en realidad lo único que quiere es castigarlo por haberla rechazado... bueno, ya sabes como son estas cosas.

¡Caroline había tratado de seducir a Tom cuando él era un adolescente! _____ se esforzó por reprimir la repugnancia que le causaban aquellas revelaciones de Jimena. El hecho de que una mujer de más de veinte tratara de seducir a un chico de quince... ¿no era un abuso sexual? Un escalofrío recorrió a _____ solo de pensarlo.
¿Podría una mujer dispuesta a hacer algo así permitir que una falsa novia se interpusiera en su camino? Lo cierto era que Caroline aún deseaba a Tom, lo deseaba fervientemente, fueran cuales fueran sus motivos.
Tom era un hombre tan viril que resultaba difícil imaginarlo en el papel de presa en lugar del de cazador. Si había un hombre en el mundo hecho expresamente para ser activo, arrogante y depredador, ese era Tom, en opinión de ______. Caroline, sin embargo, pretendía poner esa iniciativa en entredicho. Había algo extraño en la forma de ser de ella, a su parecer: cierta frialdad, cierta avidez casi obsesiva, que le impedían incluso considerarla como un miembro de su mismo sexo. Su tenacidad en casarse con Tom era formidable.

—Por supuesto, de no haber sido por el abuelo y por sus problemas de salud, no habríamos tenido ningún problema—continuó Jimena—. Eso está claro. Al abuelo le gusta pensar que Tom depende económicamente de él, y solo por el hecho de que trabaja para él, pero...—Jimena se interrumpió, y sacudió la cabeza—. Vas a llevar el vestido negro, ¿verdad? Me muero por verte con él. Tienes el tono de piel exacto que se necesita para llevarlo. Yo, en cambio, estoy fatal de negro. Y ya ves, apuesto a que Caroline también irá de negro. ¡Oh!—exclamó al oír pasos en el pasillo—, ese debe ser Tom, y como me vea aquí me va a regañar, dirá que te estoy molestando.

_____ se puso tensa al ver a Tom entrar en la habitación y buscarla con la mirada.

—Jimena—comenzó a decir en tono autoritario—, te he dicho que...
—Estaba despierta cuando ella entró—intervino _____ protegiéndola.

Jimena le gustaba, de haber estado realmente enamorada de Tom, a punto de casarse con él, habría estado encantada de encontrar en Jimena a una amiga y una aliada. Era una mujer terriblemente impulsiva.
Jimena se lanzó en brazos de Tom sonriendo y abrazándolo con aires de victoria.

—¿Lo ves? Te equivocas, hermanito,—y no debes mostrarte tan autoritario y tan severo conmigo, porque entonces _____ no querrá casarse contigo. Ahora que la conozco estoy decidida a que sea mi cuñada. Estábamos discutiendo sobre lo que se va a poner para la cena. Ya le he advertido de que Caroline se vestirá de mujer fatal.
—Pues si no te vas ahora mismo a tu habitación para que podamos arreglarnos, Caroline va a ser la única que se vista para la cena—contestó Tom secamente.

Jimena lo besó en la frente, lo soltó y se apresuró a dirigirse hacia la puerta, haciendo una pausa antes de abrir para dirigirle una sonrisa a _____ y recordarle:

—¡Ponte el vestido negro!
—Lo siento—se disculpó Tom una vez que la puerta se hubo cerrado—, le pedí que no te molestara.
—No me importa, me gusta Jimena—respondió _____ con sinceridad.
—Mmm... me temo que a Jimena le gusta a veces utilizar esa simpatía que causa en los demás en su propio beneficio. Está acostumbrada a salirse con la suya—respondió Tom mirando su reloj y añadiendo: —Tienes media hora para vestirte.

______ suspiró profundamente. Las revelaciones de Jimena habían conseguido revivir la simpatía que había sentido inicialmente por Tom. Así era ella, era su carácter. Algo había cambiado en su interior sin saber cómo, Tom había pasado de ser su opresor, al que detestaba y temía, a ser una persona que merecía su ayuda y su respeto. Tenía un papel que, por fin, estaba decidida a interpretar, e iba a invertir en ello toda su energía.

—Media hora—repitió con frialdad—. En ese caso, creo que utilizaré el baño yo primero.

Capitulo 38

entonces, _____, ¿crees que podrás llegar a ser una buena esposa griega, si finalmente Tom y tú se casan?
_____ escuchó el suspiro de indignación de Jimena por la forma en que Caroline le dirigía aquella pregunta, pero se negó a dejarse intimidar por ella. Nada más sentarse a la mesa resultó evidente el tenaz deseo de Caroline de molestarla y ofenderla. Sin embargo, antes de que pudiera decir nada, Tom contestó a la pregunta en su lugar:
—No hay ningún «si» en este tema, Caroline—afirmó implacable—. _____ se convertirá en mi esposa.
Ante aquella declaración, que la había dejado atónita, _____ no pudo evitar mirar a Tom. ¿Qué haría cuando se viera obligado a reconocer ante su prima que había roto su compromiso? Pero ese era su problema, no el de ella, pensó.
Sin embargo, algo extraño había ocurrido en su interior. Aquella noche, Tom había salido del despacho adjunto al dormitorio y había dicho, de pie, frente a ella, como pidiéndole una tregua:
—Dudo mucho de que cualquier hombre que te viera en este momento pudiera desear otra cosa que hacerte suya, ______.
______ no sentía ningún deseo de salir a actuar aquella noche, al contrario, pero desde ese instante se sentía una persona nueva. De pronto, se había convertido en la novia de Tom e igual que cualquier otra mujer enamorada, se sentía orgullosa del hombre al que amaba. Se sentía femenina, protegida. La ansiedad que expresaban sus ojos no era por su culpa, sino por él. ¿Cómo se sentiría Tom cuando Caroline le arrojara a la cara la respuesta que acababa de darle? ¿Cómo se habría sentido de joven, al darse cuenta exactamente de lo que Caroline pretendía de él?
—¡Esposas, me encantan las esposas!—comentó Aristotle sonriendo maliciosamente, inclinándose sobre _____ y poniendo una mano sobre su brazo.
_____ giró inmediatamente la cabeza para darle la espalda. Estaba plenamente de acuerdo con Jimena en su opinión sobre el contable de Caroline. Era un hombre alto, pero su pecho era tan ancho que resultaba recio. Llevaba el pelo negro engominado, y el traje blanco, sobre la camisa negra, no le favorecía, a juicio de ______. Tom, por el contrario, estaba muy sexy, frío y relajado con sus traje de etiqueta y su camisa blanca. Si al principio le había parecido excesivo ponerse el vestido negro, siguiendo el consejo de Jimena, en ese momento, tras ver el atuendo de Caroline, comprendía que había sido un acierto.
Caroline llevaba un vestido blanco totalmente ajustado al cuerpo, un vestido que no dejaba lugar para la imaginación.
—Lo han diseñado especialmente para mí—había comentado Caroline dirigiéndose a Tom—. Está diseñado para llevarlo justo como a mí me gusta... bien pegadito. Eso me recuerda una cosa, Tom. Espero que hayas advertido a tu novia de que me gusta compartir contigo la piscina por las mañanas, no quiero que se asuste... Tom es igual que yo, le gusta nadar desnudo en la piscina—había añadido mirando a ______.
Desnudo. ______ no había podido evitar mirar brevemente a Tom con una expresión de shock. Por fortuna, Caroline la interpretó como una muestra de celos. Mientras ella trataba de asimilar el provocativo comentario, Tom respondió, con brusquedad:
—Solo recuerdo una ocasión en la que trataste de venir a bañarte conmigo por la mañana, Caroline, pero también recuerdo que te advertí de que no me gusta que me interrumpan en ese momento.
—Oh, cariño, ¿es que temes que haya dicho algo que no quieras que oiga tu novia? ¡Pero Tom!—continuó alargando una mano para ponerla sobre el brazo de él—, ella tiene que comprender que un hombre tan atractivo como tú... tan viril como tú... ha debido tener muchas amantes antes de conocerla.
Aquel descaro le robó el aliento a ______. Podía imaginar cómo se habría sentido de haber sido Tom verdaderamente su novio. Celosa, rabiosa, insegura. A ninguna mujer le gustaba que le recordaran algo así. Y menos con tanto descaro, como sugiriendo que ella había sido una de ellas.
Sin embargo, aparentemente, aquellas palabras no parecieron afectar a Tom. Sencillamente se apartó de Caroline echándose hacia atrás y poniendo el brazo alrededor de los hombros de ______. La agarraba con tal fuerza que tenía que sentirla temblar. Y aquellos estremecimientos aumentaron al notar que Tom le acariciaba el hombro ausente, sin darse cuenta.
—______ sabe que ella es la única mujer a la que amaré siempre... la mujer con la que quiero pasar el resto de mi vida.
Cuanto más observaba y escuchaba a Caroline más se convencía ______ de que era cierto lo que había dicho Jimena. Sus motivos para actuar de aquella manera no tenían nada que ver con el amor. A veces miraba a Tom como si lo odiara, como si quisiera destruirlo.
Aristotle, «Ari», como él mismo le había pedido que lo llamara, seguía tratando de llamar su atención, pero _____ fingía no darse cuenta. Le resultaba tan repulsivo que la mera idea de que le pusiera la mano encima le desagradaba. Sin embargo, la buena educación la obligaba a contestar con cortesía, por mucho que él se mostrara indiscreto y sus comentarios fueran intolerables. Por ejemplo le había asegurado que, de ser él el contable de Tom, le habría aconsejado obligarla a firmar un acuerdo prenupcial.
Para sorpresa de _____, Tom lo había interrumpido asegurando que jamás le pediría a ______ que firmara nada.
—El dinero no es nada comparado con el amor—había dicho Tom implacable, con plena convicción.
Aquello había vuelto a robarle el aliento a ______. Entonces él la había mirado, pero ______ había vuelto a recordar cómo se habían conocido y cuál era su opinión sobre ella y, de pronto, había sentido una amargura tal que había deseado decirle que se equivocaba.
Al menos, se reconfortó _______, le gustaba a Tom y a su madre. Jimena le había dicho que su prima mayor se había mostrado encantada de saber que Tom estaba comprometido. Iría a la isla con su marido y sus hijos a finales de ese mismo mes.
—El marido de Lydia es diplomático, y ahora están en Bruselas, pero está deseando conocerte—había asegurado Jimena.
Experimentar el rechazo de la familia de Tom habría sido terrible. De pronto, ______ notó que el rostro le ardía. ¿En qué diablos estaba pensando? Solo estaba interpretando un papel, el compromiso era una farsa, una ficción... una mentira para ayudar a Tom a escapar de las maquinaciones de Caroline. Eso no debía olvidarlo, era Tom quien la había engañado, quien le había hecho chantaje.
Aristotle dijo entonces que deseaba enseñarle los jardines de la mansión. ______ sacudió automáticamente la cabeza. Su rostro ardía de rubor al ver cómo la observaba Tom, con una expresión de ira, como de advertencia. ¿Sería posible que la creyera dispuesta a aceptar la oferta de Aristotle?
—______ ha tenido hoy un día muy largo, así que ya es hora de que os demos las buenas noches—lo escuchó decir levantándose de la silla bruscamente.
______ miró rápidamente a su alrededor. Era evidente, por la expresión de todos, la interpretación que daban a las palabras de Tom. El acaloramiento y rubor de su rostro no hacía sino confirmar esas sospechas.
—Tom...—comenzó a decir mientras lo observaba acercarse a su silla para hacerla levantarse—, yo no...
—Pierdes el tiempo, ______—rió Jimena—, porque puede que tú no, pero mi hermano desde luego que sí. ¡Oh, hermanito mío, no me mires con esa cara!—dijo echándose a reír, tras lo cual añadió, pícaramente: —Apuesto a que mañana no vas a chapotear solo en la piscina..
—¡Jimena!—protestó su madre ruborizada, mientras Caroline le lanzaba una mirada de odio a ______.

Capitulo 39

______ se puso en pie de mala gana, pero después se quedó helada al ver a Aristotle. Se había puesto en pie él también, e insistía:
—Debo reclamar mi derecho, como amigo de la familia, a besar al nuevo miembro para darle las buenas noches.
Antes de que ______ pudiera rechazarlo, y antes incluso de que Aristotle llevara a cabo lo que pretendía, Tom se interpuso entre ellos dos, diciendo...:
—Solo hay un hombre en esta familia al que bese mi novia...
—Si siguieras mi consejo, te mantendrías alejada de Aristotle. Tiene una pésima reputación con las mujeres. Su ex esposa lo acusó de mostrarse violento con ella y...

______, a punto de entrar en el baño, se dio la vuelta y mostró su indignación:
—No puedes estar sugiriendo lo que creo que estás sugiriendo.
Tom cerró la puerta del dormitorio. ¿Cómo podía siquiera imaginar que estaba interesada por un hombre como Aristotle? Aquello era un insulto que no estaba dispuesta a tolerar.
—¿En serio?—preguntó Tom escueto—. Estás aquí por una única razón, ______: interpretar el papel de mi novia. Comprendo que, siendo la mujer que eres, la tentación de hacer exactamente lo que sabes hacer mejor debe ser muy fuerte, pero deja que te advierta: no te atrevas. Si lo haces, de hecho...
¿Si se atrevía...? Jamás, antes morir que dejar que Ari se le acercara. Pensar que minutos antes, en el comedor, había sentido cierta simpatía hacia Tom, cierto deseo de protegerlo... La indignación y el orgullo la embargaban.
—Si quieres que te diga la verdad, encuentro a Ari tan repugnante como a ti—respondió amargamente.
—¿Te atreves a compararme con un reptil como ese? ¿Cómo te atreves a hablar de mí así... a la cara?—preguntó Tom de tan mal humor como ella, alargando la mano y agarrándola del brazo. Los ojos de Tom brillaban llenos de ira, incapaces de contenerse—. Ese hombre es un animal, un verdadero animal. El año pasado, sin ir más lejos, estuvo a punto de ser acusado de criminal. No entiendo cómo Caroline lo tolera, ya se lo he dicho.
—Quizá quiera ponerte celoso.
Aquel comentario, excesivamente valiente, estaba fuera de lugar. ______ se arrepintió inmediatamente de haberlo hecho, nada más ver la ira que provocó en Tom.
—¿Que ella quiere ponerme celoso?, ¿no serás tú? Sí, ya vi el modo en que te miraba durante la cena... el modo en que te tocaba...
—Eso no tiene nada que ver conmigo—protestó ______.
Había algo que lo irritaba. Algo que alimentaba su ira y que ella no comprendía, pero que Tom encontraba intolerable.
—Así que dices que me encuentras repugnante—continuó Tom con los dientes apretados—. Quizá encuentres poco cortés, poco caballeroso que lo diga, pero no era repugnancia lo que vi en tus ojos hoy mismo, hace un rato. No era repugnancia lo que escuché en tu voz, lo que sentí en tu cuerpo... ¿O sí lo era? ¿Lo era?—exigió saber con dureza.
—No lo sé—contestó ______ echándose a temblar—, no lo recuerdo.
Aquella era la peor respuesta que le podía haber dado, reflexionó ______ unos segundos después, cuando Tom continuó, de inmediato:
—¿No lo recuerdas? Entonces, quizá, deba ayudarte a recordar...
______ comenzó a protestar, pero sus palabras se desvanecieron. Y no porque Tom no quisiera escucharla, sino porque los labios de ______ se negaron a pronunciarlas.
—Entonces, ______, ¿cuándo ha sido, exactamente, cuando me has encontrado repugnante?—exigió saber Tom mientras la estrechaba entre sus brazos, aprisionándola de tal modo que le era imposible escapar—. ¿Cuando he hecho esto...?—añadió posando los labios sobre los de ella, besándola y torturándola, despertando un torrente de sensaciones que ella hubiera preferido no experimentar—. ¿O cuando he hecho esto...?
Tom probó con la punta de la lengua los labios que ella mantenía desesperada y firmemente cerrados. Los acarició y dibujó sus curvas una y otra vez hasta que ______ escuchó sus propios gemidos impotentes y abrió los labios para él. Pero Tom no se conformó con eso, aquella victoria no era suficiente.
—¿Cómo, no respondes? Me pregunto por qué... ¿No será que es inútil que siga preguntándomelo? Estás acostumbrada a ofrecer tu cuerpo a los hombres, ______, acostumbrada a sentir placer. Y ahora mismo deseas que yo te procure ese placer.
—¡No!—negó _____ con un gemido, tratando de girar la cara para liberarse de él.
—Sí—insistió él con crudeza—. Sí, admítelo, ______... Me deseas... tu cuerpo desea al mío. Desea la satisfacción sexual a la que está acostumbrado... lo anhela con urgencia.
Un estremecimiento recorrió a ______ al comprender lo que había de cierto en sus palabras. Deseaba a Tom, pero no tal y como él estaba sugiriendo. Lo deseaba como desea una mujer enamorada, comprendió trémula. Lo deseaba como amante, como esposo, no solo como compañero accidental de cama. Lo deseaba como se desea a la persona que te procura la satisfacción física de una necesidad, tal y como él, cruelmente, decía. ¿Pero cómo era posible que lo amara? Era imposible... pero era así.
Se había enamorado de él en el mismo momento en que lo vio, se confesó ______ desesperada. Al principio, debido a su lealtad hacia Selena, había tratado de negarlo diciéndose que él estaba fuera de su alcance, que no le estaba permitido sentir nada por él... igual que no le estaba permitido sentir nada en ese momento, aunque por otras razones. Sel había dejado de ser un obstáculo, pero Tom y su opinión sobre ella seguían interponiéndose como una barrera.
—¡Suéltame, Tom!—exigió ______.
—No hasta que no admitas que tengo razón y que me deseas—se negó Tom—. ¿O es que lo que quieres es que te lo demuestre?.



HOLA!!! JESUS MARIA Y JOSE ... QUE TENSION SEXUAL HAY ALLI ... ESPERO Y LES GUSTEN LOS CAPS .. LA _____ ENAMORADA DE TOM ... QUIEN NO *-* JAJAJJA BUENO YA SABEN 3 O MAS Y AGREGO MAÑANA .. HASTA PRONTO MIS AMIGAS ALIENS :))

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