Capitulo 32
Decididamente, no podía deberse al hecho de sentir la piel de Tom en sus labios, ni al brillo peligroso de sus ojos, clavados sobre ella. Tom movió imperceptiblemente la mano que tenía sobre su cintura para posarla sobre la curva de sus pechos. Sus dedos se desplegaron sobre ellos haciéndola sentirse... sentirse...
—¡______ va a compartir la habitación contigo!—exclamó Jimena atónita, demostrando con ello el shock que todos, excepto Tom, debían sentir.
—Estamos comprometidos... pronto nos casaremos...—explicó Tom con sencillez, añadiendo con crudeza: —______ es mía, y quiero que todo el mundo lo sepa.
—¡Sobre todo Aristotle!—exclamó Jimena—. No sé cómo Caroline lo soporta, ese hombre es una víbora, _______. Frío y rastrero, con unos ojillos pequeños y unas manos pegajosas...
—Caroline lo soporta porque es muy «creativo» como contable—informó Tom secamente.
—Quieres decir que no es honesto—tradujo Jimena.
—Eso, a mí no me lo has oído decir—advirtió Tom, mientras los guiaba a todos hacia el Land Rover.
Mientras ellos charlaban, el chófer había ido metiendo las maletas en el coche.
Tom sostuvo la puerta para Simone, su hermana y ______, y luego ella lo escuchó preguntarle al empleado por su familia. Éste contestó orgulloso que su hijo estudiaba en la universidad, y Jimena entonces comentó, dirigiéndose a ______, a modo de explicación:
Decididamente, no podía deberse al hecho de sentir la piel de Tom en sus labios, ni al brillo peligroso de sus ojos, clavados sobre ella. Tom movió imperceptiblemente la mano que tenía sobre su cintura para posarla sobre la curva de sus pechos. Sus dedos se desplegaron sobre ellos haciéndola sentirse... sentirse...
—¡______ va a compartir la habitación contigo!—exclamó Jimena atónita, demostrando con ello el shock que todos, excepto Tom, debían sentir.
—Estamos comprometidos... pronto nos casaremos...—explicó Tom con sencillez, añadiendo con crudeza: —______ es mía, y quiero que todo el mundo lo sepa.
—¡Sobre todo Aristotle!—exclamó Jimena—. No sé cómo Caroline lo soporta, ese hombre es una víbora, _______. Frío y rastrero, con unos ojillos pequeños y unas manos pegajosas...
—Caroline lo soporta porque es muy «creativo» como contable—informó Tom secamente.
—Quieres decir que no es honesto—tradujo Jimena.
—Eso, a mí no me lo has oído decir—advirtió Tom, mientras los guiaba a todos hacia el Land Rover.
Mientras ellos charlaban, el chófer había ido metiendo las maletas en el coche.
Tom sostuvo la puerta para Simone, su hermana y ______, y luego ella lo escuchó preguntarle al empleado por su familia. Éste contestó orgulloso que su hijo estudiaba en la universidad, y Jimena entonces comentó, dirigiéndose a ______, a modo de explicación:
—El abuelo no se puso eufórico
precisamente cuando se enteró de que Tom había destinado parte del dinero
heredado de mi padre para pagar la educación de los hijos de los empleados.
—¡Jimena, no eres justa con tu abuelo!—objetó su madre.
—¡Jimena, no eres justa con tu abuelo!—objetó su madre.
¿Tom había hecho eso?, se preguntó
______ negándose a admitir que estaba impresionada. No podía olvidar el asunto
de la habitación. ¿Habría hablado en serio Tom al asegurar que la compartirían?
No podía atreverse a... ¿o podía? Personalmente no le importaba lo más mínimo
dónde tuviera qué dormir, aunque fuera la peor habitación de la casa. Siempre y
cuando no tuviera que compartirla con él, claro.
—Hoy ha sido un día agotador para ______ y para mí, así que supongo que querrá descansar antes de la cena—dijo Tom mientras el Land Rover se detenía en un patio pavimentado con una fuente en el centro, cuya agua parecía cantar una dulce melodía.
—Me aseguraré de que no os molesten—respondió su madre—, pero quizá ______ quiera tomar algo ligero, un refresco...
—Yo me ocuparé de eso—dijo Tom tomándola del codo, guiándola por el pasillo y susurrando, en tono algo amenazador: —Por aquí, ______...
Capitulo 33
—¡NO PUEDO dormir aquí contigo!
_____ había seguido a Tom por los pasillos temblando, llena de confusión, y estaba segura de que él se había dado cuenta. Sin embargo, logró contenerse hasta llegar al enorme dormitorio y cerrar la puerta. No estaba de humor para apreciar el lujo de la habitación. Giró sobre sus talones y se enfrentó directamente a él.
—¡Esto no forma parte del trato en absoluto!
—Según ese trato tú tienes que hacerte pasar por mi novia, y eso incluye hacer cualquier cosa que sea necesaria para convencer a mi familia—respondió Tom enojado.
—¡No voy a dormir contigo!—protestó _____ acalorada—. No voy a... no tengo...
Apenas se atrevía ni a mirar la enorme cama de matrimonio, el pánico la invadía. Había soportado muchas, muchas cosas. Estaba cansada y acalorada y, sobre todo, tenía mucho miedo.
—Voy a tomar una ducha, y te aconsejo que hagas tú lo mismo—respondió Tom con total naturalidad, sin darle importancia. ______ se volvió de espaldas—. Luego, cuando estemos más tranquilos, discutiremos con serenidad sobre este asunto.
¡Tomar una ducha! ¡Con él! ______ se le quedó mirando atónita, incrédula. ¿De verdad creía que iba a... que sería capaz de...?
—Puedes utilizar el baño primero, si quieres—añadió él, sereno.
¡Primero! Así que él no pretendía... Aquello la alivió un poco, pero no pudo contener su ira:
—¡No quiero utilizar el baño! ¡Lo que quiero es irme a mi casa! Mi casa, con mi baño y mi dormitorio. Lo que quiero es liberarme por fin de esta estúpida... de esta estúpida farsa... Lo que quiero es...—_____ tuvo que interrumpirse. Sus emociones parecían incontenibles—... ¿Cómo has podido dejar que tu madre y tu hermana piensen que... que nosotros...?—sacudió la cabeza, incapaz de terminar.
Pero Tom no tenía tantos problemas como ella para expresarlo con palabras:
—¿Que somos amantes? ¿Y qué otra cosa crees que pueden pensar? Yo soy un hombre, ______, un hombre maduro, y se supone que tú y yo estamos comprometidos. Si lo estuviéramos de verdad, ¿crees por un minuto que yo no...?
—¿Que tú no qué? ¿Que no querrías probar la mercancía antes de comprarla?—sugirió ______ enojada ¡Oh, por supuesto, un hombre como tú probaría la mercancía primero para asegurarse de que...!
_____ se cohibió ante la mirada amarga de los ojos de Tom.
—Ese comentario es típico de una mujer como tú—respondió él seco—. Todo lo reduces a términos económicos. Bueno, pues déjame decirte que…
Pero ______ no lo dejó terminar. En lugar de ello insistió, en su defensa.
—¡Pero si has sido tú quien ha dicho que...!
—Lo que yo he dicho—arremetió Tom inmediatamente—, o, más bien, lo que iba a decir antes de que me interrumpieras, es que si de verdad te amara no podría contener mi deseo de demostrarte ese amor en un sentido físico, del modo más íntimo que quepa imaginar. No te dejaría ni a sol ni a sombra, no te dejaría apartarte jamás de mi lado. Y mucho menos aún por espacio de una noche entera.
Mientras lo escuchaba, ______ descubrió que se había echado a temblar. Aquellas palabras tocaban las cuerdas más sensibles de su ser, hacían vibrar en ella emociones que ni siquiera sospechaba pudieran existir. La hacían reaccionar muy dentro de ella, despertando un deseo muy femenino, obligándola a derramar unas lágrimas que ni siquiera sabía quisiera derramar. De pronto, al comprenderlo, el pánico la embargó. Su sentido común parecía haber desaparecido, el corazón le latía precipitadamente en el pecho.
Abrió la boca para decirle que había cambiado de opinión, que quería volver a casa a pesar de todos sus chantajes, que no estaba preparada para soportar aquella situación ni un segundo más, pero, de improviso, se dio cuenta de que el pánico que sentía no era por él, sino por sí misma. Sí, era de sí misma de quien tenía miedo, de lo que estaba comenzando a sentir, de lo que estaba comenzando a pensar, a imaginar y a fantasear.
No podía permitirse el lujo de sentir todo eso hacia él. No podía permitirse el lujo de sentirse atraída hacia él. Tom no era su tipo, en absoluto. Detestaba a los hombres que trataban a las mujeres como él le había tratado, que la juzgaban como lo hacía él. Sin embargo, aquellos razonamientos no lograron hacerla olvidar lo que había sentido, lo que había experimentado al escuchar a Tom describir cómo se comportaría con la mujer a la que amara.
—No puedo...—comenzó a decir, interrumpiéndose al ver que Tom levantaba una mano para hacerla callar.
—¡NO PUEDO dormir aquí contigo!
_____ había seguido a Tom por los pasillos temblando, llena de confusión, y estaba segura de que él se había dado cuenta. Sin embargo, logró contenerse hasta llegar al enorme dormitorio y cerrar la puerta. No estaba de humor para apreciar el lujo de la habitación. Giró sobre sus talones y se enfrentó directamente a él.
—¡Esto no forma parte del trato en absoluto!
—Según ese trato tú tienes que hacerte pasar por mi novia, y eso incluye hacer cualquier cosa que sea necesaria para convencer a mi familia—respondió Tom enojado.
—¡No voy a dormir contigo!—protestó _____ acalorada—. No voy a... no tengo...
Apenas se atrevía ni a mirar la enorme cama de matrimonio, el pánico la invadía. Había soportado muchas, muchas cosas. Estaba cansada y acalorada y, sobre todo, tenía mucho miedo.
—Voy a tomar una ducha, y te aconsejo que hagas tú lo mismo—respondió Tom con total naturalidad, sin darle importancia. ______ se volvió de espaldas—. Luego, cuando estemos más tranquilos, discutiremos con serenidad sobre este asunto.
¡Tomar una ducha! ¡Con él! ______ se le quedó mirando atónita, incrédula. ¿De verdad creía que iba a... que sería capaz de...?
—Puedes utilizar el baño primero, si quieres—añadió él, sereno.
¡Primero! Así que él no pretendía... Aquello la alivió un poco, pero no pudo contener su ira:
—¡No quiero utilizar el baño! ¡Lo que quiero es irme a mi casa! Mi casa, con mi baño y mi dormitorio. Lo que quiero es liberarme por fin de esta estúpida... de esta estúpida farsa... Lo que quiero es...—_____ tuvo que interrumpirse. Sus emociones parecían incontenibles—... ¿Cómo has podido dejar que tu madre y tu hermana piensen que... que nosotros...?—sacudió la cabeza, incapaz de terminar.
Pero Tom no tenía tantos problemas como ella para expresarlo con palabras:
—¿Que somos amantes? ¿Y qué otra cosa crees que pueden pensar? Yo soy un hombre, ______, un hombre maduro, y se supone que tú y yo estamos comprometidos. Si lo estuviéramos de verdad, ¿crees por un minuto que yo no...?
—¿Que tú no qué? ¿Que no querrías probar la mercancía antes de comprarla?—sugirió ______ enojada ¡Oh, por supuesto, un hombre como tú probaría la mercancía primero para asegurarse de que...!
_____ se cohibió ante la mirada amarga de los ojos de Tom.
—Ese comentario es típico de una mujer como tú—respondió él seco—. Todo lo reduces a términos económicos. Bueno, pues déjame decirte que…
Pero ______ no lo dejó terminar. En lugar de ello insistió, en su defensa.
—¡Pero si has sido tú quien ha dicho que...!
—Lo que yo he dicho—arremetió Tom inmediatamente—, o, más bien, lo que iba a decir antes de que me interrumpieras, es que si de verdad te amara no podría contener mi deseo de demostrarte ese amor en un sentido físico, del modo más íntimo que quepa imaginar. No te dejaría ni a sol ni a sombra, no te dejaría apartarte jamás de mi lado. Y mucho menos aún por espacio de una noche entera.
Mientras lo escuchaba, ______ descubrió que se había echado a temblar. Aquellas palabras tocaban las cuerdas más sensibles de su ser, hacían vibrar en ella emociones que ni siquiera sospechaba pudieran existir. La hacían reaccionar muy dentro de ella, despertando un deseo muy femenino, obligándola a derramar unas lágrimas que ni siquiera sabía quisiera derramar. De pronto, al comprenderlo, el pánico la embargó. Su sentido común parecía haber desaparecido, el corazón le latía precipitadamente en el pecho.
Abrió la boca para decirle que había cambiado de opinión, que quería volver a casa a pesar de todos sus chantajes, que no estaba preparada para soportar aquella situación ni un segundo más, pero, de improviso, se dio cuenta de que el pánico que sentía no era por él, sino por sí misma. Sí, era de sí misma de quien tenía miedo, de lo que estaba comenzando a sentir, de lo que estaba comenzando a pensar, a imaginar y a fantasear.
No podía permitirse el lujo de sentir todo eso hacia él. No podía permitirse el lujo de sentirse atraída hacia él. Tom no era su tipo, en absoluto. Detestaba a los hombres que trataban a las mujeres como él le había tratado, que la juzgaban como lo hacía él. Sin embargo, aquellos razonamientos no lograron hacerla olvidar lo que había sentido, lo que había experimentado al escuchar a Tom describir cómo se comportaría con la mujer a la que amara.
—No puedo...—comenzó a decir, interrumpiéndose al ver que Tom levantaba una mano para hacerla callar.
Capitulo 34
Alguien llamaba a la puerta. ______ se calló y esperó, con la
boca seca, mientras él iba a abrir. Después observó a un sirviente entrar con
las maletas. No era el chófer del Land Rover, sino un hombre bajito, con el que
Tom comenzó a charlar, en griego, sonriendo de buen humor. Por último, el sirviente
la miró y le dio a Tom unos golpecitos en la espalda, en tono amistoso.
—¿Qué te ha estado diciendo?—exigió saber _____ con curiosidad, una vez que el sirviente se hubo ido.
—Stavros me ha estado diciendo que ya era hora de que tuviera mujer, que no pierda el tiempo, que me decida y que forme una familia. Me voy a la ducha.
______ se ruborizó hasta la punta de los cabellos. Era incapaz de mirar la cama. Estaba sudando y temblando a pesar del aire acondicionado... estaba desesperada por escapar.
Tom se giró y se dirigió hacia una de las tres puertas que había en el dormitorio.
______ se quedó mirando la puerta que daba al pasillo, pensando en huir y exigir que la avioneta la llevara inmediatamente de vuelta a Atenas. Pero, si lo hacía, perdería su puesto de trabajo, Tom se aseguraría de ello. Trató de pensar en otra cosa, en cualquier cosa que pudiera hacerla olvidar la situación en la que se encontraba. Odiaba a Tom por ponerla en esa situación... por obligarla a hacer cosas que no deseaba. Lo odiaba de verdad... ¿o no?
Incapaz de contestarse a sí misma con sinceridad, ______ contempló la vista desde la puerta doble acristalada. La habitación daba a un enorme patio interior cerrado en el que había una piscina y una bañera de hidromasaje. Pequeños oasis de plantas daban frescura al pavimento a la luz brillante del sol. Había tumbonas con sombrillas dispuestas para tomar el sol. Aquello parecía un paraíso exclusivo, un lugar dedicado al ocio que ______ solo podía mirar con envidia, sabiendo que estaba fuera de su alcance. Sin embargo, en ese instante solo quería estar en su casa.
Tom no podía pretender que compartieran el dormitorio, y mucho menos la cama. Jamás lo haría.. No podía... era tan...
—El baño está libre.
_____ se quedó helada. Había permanecido tan absorta en sus pensamientos que ni siquiera se había dado cuenta de la presencia de Tom, de pie, justo detrás de ella. Podía incluso oler su fragancia a gel de ducha.
—Voy a pedirte algo ligero de comer, no cenaremos hasta muy tarde. Deberías hacerme caso y descansar un rato. En Grecia se cena tarde, y se acuesta uno más tarde aún.
—Pero yo pensaba que íbamos a tener habitaciones separadas—insistió _____ incapaz de contenerse—. Jamás habría accedido a venir contigo de haber sabido que... ¡No, no te atrevas a tocarme!—protestó al sentir que se acercaba, que alargaba una mano hacia ella.
No podría soportar que la tocara, no podría soportar que él...
—¿Qué te ha estado diciendo?—exigió saber _____ con curiosidad, una vez que el sirviente se hubo ido.
—Stavros me ha estado diciendo que ya era hora de que tuviera mujer, que no pierda el tiempo, que me decida y que forme una familia. Me voy a la ducha.
______ se ruborizó hasta la punta de los cabellos. Era incapaz de mirar la cama. Estaba sudando y temblando a pesar del aire acondicionado... estaba desesperada por escapar.
Tom se giró y se dirigió hacia una de las tres puertas que había en el dormitorio.
______ se quedó mirando la puerta que daba al pasillo, pensando en huir y exigir que la avioneta la llevara inmediatamente de vuelta a Atenas. Pero, si lo hacía, perdería su puesto de trabajo, Tom se aseguraría de ello. Trató de pensar en otra cosa, en cualquier cosa que pudiera hacerla olvidar la situación en la que se encontraba. Odiaba a Tom por ponerla en esa situación... por obligarla a hacer cosas que no deseaba. Lo odiaba de verdad... ¿o no?
Incapaz de contestarse a sí misma con sinceridad, ______ contempló la vista desde la puerta doble acristalada. La habitación daba a un enorme patio interior cerrado en el que había una piscina y una bañera de hidromasaje. Pequeños oasis de plantas daban frescura al pavimento a la luz brillante del sol. Había tumbonas con sombrillas dispuestas para tomar el sol. Aquello parecía un paraíso exclusivo, un lugar dedicado al ocio que ______ solo podía mirar con envidia, sabiendo que estaba fuera de su alcance. Sin embargo, en ese instante solo quería estar en su casa.
Tom no podía pretender que compartieran el dormitorio, y mucho menos la cama. Jamás lo haría.. No podía... era tan...
—El baño está libre.
_____ se quedó helada. Había permanecido tan absorta en sus pensamientos que ni siquiera se había dado cuenta de la presencia de Tom, de pie, justo detrás de ella. Podía incluso oler su fragancia a gel de ducha.
—Voy a pedirte algo ligero de comer, no cenaremos hasta muy tarde. Deberías hacerme caso y descansar un rato. En Grecia se cena tarde, y se acuesta uno más tarde aún.
—Pero yo pensaba que íbamos a tener habitaciones separadas—insistió _____ incapaz de contenerse—. Jamás habría accedido a venir contigo de haber sabido que... ¡No, no te atrevas a tocarme!—protestó al sentir que se acercaba, que alargaba una mano hacia ella.
No podría soportar que la tocara, no podría soportar que él...
Capitulo 35
Exasperada, se dio la vuelta y corrió hacia la puerta que daba al pasillo. Sin embargo, Tom consiguió llegar antes que ella y bloquearle el paso agarrándola por los brazos.
—¿Qué diablos crees que estás haciendo?, ¿de qué diablos finges tener miedo? ¿De esto, una mujer como tú?
______ gimió y se estremeció de la cabeza a los pies al sentir los brazos de Tom haciéndola prisionera, al sentir su boca tomando posesión de la de ella. Él iba en albornoz, pero al luchar para liberarse _____ sintió que tocaba su cálida piel desnuda. Cálido, húmedo, su pecho estaba cubierto de vello. Agitó las manos contra su torso, anonadada ante aquel inesperado contacto, buscando un lugar al que asirse para rechazarlo, pero sin encontrarlo.
Tom la besaba con una pasión voraz que la hacía sentirse débil. La sangre se le subía a la cabeza, era incapaz de contener tanta viril y furiosa sensualidad.
—Deja ya de comportarte como una novicia, como una inocente—lo escuchó ______ decir por un segundo, contra su boca.
Tom la forzaba a abrir la boca con su lengua, la retenía prisionera obligándola a sentir el calor de sus piernas abiertas mientras daba un paso y la ponía contra la puerta. _____ se tensó al sentir las manos de Tom sobre sus pechos, al sentir sus dedos pulgares acariciar los pezones y excitarlos, derramando sobre ella un irresistible deseo.
Podía sentir el cuerpo de Tom caliente, excitado. A pesar de su enojo, _____ sentía un penetrante y femenino deseo, una curiosidad y una excitación que... sentía el peligroso deseo de permitir que su cuerpo experimentara aquellas sensaciones, de ir más allá...
Sin saber lo que hacía, ______ abrió la boca vacilante, permitiéndole entrar en ella, devolviéndole tímidamente el beso y dejando, más tímidamente aún, que su lengua se derritiera seducida por la de él.
—Tom, ¿estás ahí? Soy yo, Caroline... necesito hablar contigo.
_____ se quedó helada al escuchar la voz de Caroline al otro lado de la puerta. Tom, sin embargo, no mostró signo alguno de sorpresa, confusión o vergüenza. Retuvo a ______ entre sus brazos impidiéndola soltarse, y abrió.
—Ahora no, Caroline. Estamos ocupados, como puedes ver.
—¡Ella está contigo!—soltó Caroline enfadada, lanzándole a ______ una mirada venenosa—. ¿Por qué no está en su habitación?
—Está en su habitación—replicó Tom con frialdad—. Mi habitación es su habitación, mi cama es su cama... mi cuerpo es...
—¡Tu abuelo no permitirá jamás que te cases con ella!—exclamó Caroline.
Pero Tom cerro la puerta sin escuchar una palabra más, haciendo caso omiso de sus insistentes llamadas.
—¡Tom suéltame— exigio ____
No se atrevía a hacer nada: ni a mirarlo, ni a pensar en la forma en la que había respondido. Lo había alentado
Tom la observo con desprecio.
—Está bien, _____ basta. Ya sé que te pedí que te comportaras como una tierna y fiel novia, pero eso no significa que tengas que fingir ante mí. No hace falta que te comportes como una virgen inocente que jamás ha...—de improviso Tom se interrumpio frunciendo el ceño y reflexionando sobre una sospecha que, sin querer, había surgido en él en ese instante, al contemplar a _____ palida y avergonzada.
Exasperada, se dio la vuelta y corrió hacia la puerta que daba al pasillo. Sin embargo, Tom consiguió llegar antes que ella y bloquearle el paso agarrándola por los brazos.
—¿Qué diablos crees que estás haciendo?, ¿de qué diablos finges tener miedo? ¿De esto, una mujer como tú?
______ gimió y se estremeció de la cabeza a los pies al sentir los brazos de Tom haciéndola prisionera, al sentir su boca tomando posesión de la de ella. Él iba en albornoz, pero al luchar para liberarse _____ sintió que tocaba su cálida piel desnuda. Cálido, húmedo, su pecho estaba cubierto de vello. Agitó las manos contra su torso, anonadada ante aquel inesperado contacto, buscando un lugar al que asirse para rechazarlo, pero sin encontrarlo.
Tom la besaba con una pasión voraz que la hacía sentirse débil. La sangre se le subía a la cabeza, era incapaz de contener tanta viril y furiosa sensualidad.
—Deja ya de comportarte como una novicia, como una inocente—lo escuchó ______ decir por un segundo, contra su boca.
Tom la forzaba a abrir la boca con su lengua, la retenía prisionera obligándola a sentir el calor de sus piernas abiertas mientras daba un paso y la ponía contra la puerta. _____ se tensó al sentir las manos de Tom sobre sus pechos, al sentir sus dedos pulgares acariciar los pezones y excitarlos, derramando sobre ella un irresistible deseo.
Podía sentir el cuerpo de Tom caliente, excitado. A pesar de su enojo, _____ sentía un penetrante y femenino deseo, una curiosidad y una excitación que... sentía el peligroso deseo de permitir que su cuerpo experimentara aquellas sensaciones, de ir más allá...
Sin saber lo que hacía, ______ abrió la boca vacilante, permitiéndole entrar en ella, devolviéndole tímidamente el beso y dejando, más tímidamente aún, que su lengua se derritiera seducida por la de él.
—Tom, ¿estás ahí? Soy yo, Caroline... necesito hablar contigo.
_____ se quedó helada al escuchar la voz de Caroline al otro lado de la puerta. Tom, sin embargo, no mostró signo alguno de sorpresa, confusión o vergüenza. Retuvo a ______ entre sus brazos impidiéndola soltarse, y abrió.
—Ahora no, Caroline. Estamos ocupados, como puedes ver.
—¡Ella está contigo!—soltó Caroline enfadada, lanzándole a ______ una mirada venenosa—. ¿Por qué no está en su habitación?
—Está en su habitación—replicó Tom con frialdad—. Mi habitación es su habitación, mi cama es su cama... mi cuerpo es...
—¡Tu abuelo no permitirá jamás que te cases con ella!—exclamó Caroline.
Pero Tom cerro la puerta sin escuchar una palabra más, haciendo caso omiso de sus insistentes llamadas.
—¡Tom suéltame— exigio ____
No se atrevía a hacer nada: ni a mirarlo, ni a pensar en la forma en la que había respondido. Lo había alentado
Tom la observo con desprecio.
—Está bien, _____ basta. Ya sé que te pedí que te comportaras como una tierna y fiel novia, pero eso no significa que tengas que fingir ante mí. No hace falta que te comportes como una virgen inocente que jamás ha...—de improviso Tom se interrumpio frunciendo el ceño y reflexionando sobre una sospecha que, sin querer, había surgido en él en ese instante, al contemplar a _____ palida y avergonzada.
HOLA ... AQUI ESTAN LOS CAPITULOS DEL DIA ... YA SABEN 3 O MAS Y AGREGO MAÑANA ... ADIOS :))
Vamos Virgii subeee mas!!
ResponderBorrarLo dejas en lo mas interesanteee..
:O ya (Tn) esta empezando a sentir cosas x Tom, y que bueno que Tom se este dando cuenta de que ella no es como el cree.. me encanto virgi espero el próximo cap..
ResponderBorrarSubeeee
ResponderBorrarSubee
ResponderBorrar