ѕ ι n σ ρ ѕ ι ѕ
Tom Kaulitz, poderoso director ejecutivo del Holding Demetrios, era el nuevo jefe de ______, y acababa de añadir una nueva cláusula a su contrato laboral: tendría que hacerse pasar por su novia delante de toda su familia. _____ sabía lo que Tom opinaba de ella: que era una experta seductora. Y eso que, precisamente, era todo lo contrario. Sin embargo, ambos iban a tener que compartir una habitación en la mansión de la familia de Tom, iban a tener que compartir incluso una cama, y ______ no le había dicho aún que era virgen...
Tom Kaulitz, poderoso director ejecutivo del Holding Demetrios, era el nuevo jefe de ______, y acababa de añadir una nueva cláusula a su contrato laboral: tendría que hacerse pasar por su novia delante de toda su familia. _____ sabía lo que Tom opinaba de ella: que era una experta seductora. Y eso que, precisamente, era todo lo contrario. Sin embargo, ambos iban a tener que compartir una habitación en la mansión de la familia de Tom, iban a tener que compartir incluso una cama, y ______ no le había dicho aún que era virgen...
Capítulo 1
Las cuatro cuarenta y cinco—comentó _____ apresurándose hacia el vestíbulo del edificio de oficinas donde trabajaba, en dirección a la salida.
Llegaba tarde, no tenía tiempo que perder, pero la recepcionista contestó:
—Escapándote antes de la hora, ¿eh?... ¡qué suerte!
Tom frunció el ceño al escuchar aquel comentario. Estaba de pie, esperando el ascensor, pero la mujer que salía no lo vio. Él, en cambio, sí la vio: era una morena impresionante, de largas piernas y cabellos ensortijados con reflejos pelirrojos. Trató de reprimirse: no necesitaba la complicación de un enredo romántico. Además...
Tom frunció aún más el ceño. Había convencido a su abuelo de que se retirara de la dirección de la cadena de hoteles que él, desde entonces, presidía, pero a consecuencia de ello, el anciano había comenzado una incansable campaña para que se casara con una prima segunda. La alianza no solo uniría dos ramas de la familia, sino además las riquezas de ambas: la cadena de hoteles, y la flota de transporte marítimo de su prima.
Por suerte, Tom sabía que su abuelo daba más importancia a los sentimientos de lo que estaba dispuesto a admitir; al fin y al cabo había consentido en que su hija, la madre de Tom, se casara con un inglés.
Los torpes intentos del anciano por casarlo con su prima Caroline lo habrían hecho reír de no ser por el importantísimo detalle de que su prima misma deseaba esa alianza más aún que él. Caroline siempre había dejado claras sus intenciones, sus deseos. Era viuda, siete años mayor que él, y tenía dos hijos de su primer matrimonio con un adinerado griego. Tom sospechaba que había sido ella quien le había metido la idea en la cabeza a su abuelo.
El ascensor subió al ático y Tom salió. Aquel no era el mejor momento para pensar en sus asuntos personales. Eso podía esperar.
En quince días estaría volando a la isla griega propiedad de su abuelo, la isla en la que veraneaba toda la familia, pero antes tenía que hacer un informe completo del estado financiero de la nueva cadena de hoteles ingleses que acababan de comprar. Tenía que convertirla en una empresa exitosa, igual que el resto de los hoteles griegos de la familia.
Tom era el jefe ejecutivo, pero su abuelo quería controlar sus decisiones. La adquisición acabaría siendo un buen negocio: los hoteles ingleses eran antiguos y estaban pasados de moda, pero sus localizaciones eran excelentes.
No tenía que llegar a la sede central de la cadena hotelera inglesa, oficialmente, hasta el día siguiente, pero Tom había decidido adelantarse. Y, según parecía, había sido una buena idea. Acababa de descubrir un modo de incrementar los beneficios: impedir que los empleados se «escaparan antes de la hora»...
«¡Escaparse antes de la hora!», se burló ______ para sus adentros mientras llamaba a un taxi. Había llegado a su puesto de trabajo a las siete y media todas las mañanas durante el último mes, y no había salido a comer ni una sola vez. Todos los empleados habían sido advertidos de que la cadena griega, Demetrios Hotels, que acababa de comprar la empresa, iba a mostrarse dura en relación con la disminución de cortes. Al día siguiente, por la mañana, conocerían a su nuevo presidente, pero ______ no esperaba impaciente la ocasión. Se había hablado mucho de recortes de personal, y también había habido rumores sobre Tom Kaulitz:
—El viejo, su abuelo, tiene fama de duro como presidente, pero dicen que el nieto es peor. Según parece es de los que opinan que «el cliente siempre tiene la razón», y el empleado que lo olvida sale malparado. Por eso sus hoteles son tan famosos... y sus beneficios tan altos...
El taxi se detuvo delante del restaurante al que _____ le había pedido que la llevara. Sacó el monedero y pagó al conductor.
—¡______, por fin! Creíamos que no llegabas.
—Lo siento—se disculpó _____ sentándose a la mesa de sus dos amigas—. Ha habido momentos de pánico en mi empresa. El nuevo presidente llega mañana—explicó haciendo una mueca de desagrado y observando el rostro preocupado de su mejor amiga ¿Ocurre algo?
Las cuatro cuarenta y cinco—comentó _____ apresurándose hacia el vestíbulo del edificio de oficinas donde trabajaba, en dirección a la salida.
Llegaba tarde, no tenía tiempo que perder, pero la recepcionista contestó:
—Escapándote antes de la hora, ¿eh?... ¡qué suerte!
Tom frunció el ceño al escuchar aquel comentario. Estaba de pie, esperando el ascensor, pero la mujer que salía no lo vio. Él, en cambio, sí la vio: era una morena impresionante, de largas piernas y cabellos ensortijados con reflejos pelirrojos. Trató de reprimirse: no necesitaba la complicación de un enredo romántico. Además...
Tom frunció aún más el ceño. Había convencido a su abuelo de que se retirara de la dirección de la cadena de hoteles que él, desde entonces, presidía, pero a consecuencia de ello, el anciano había comenzado una incansable campaña para que se casara con una prima segunda. La alianza no solo uniría dos ramas de la familia, sino además las riquezas de ambas: la cadena de hoteles, y la flota de transporte marítimo de su prima.
Por suerte, Tom sabía que su abuelo daba más importancia a los sentimientos de lo que estaba dispuesto a admitir; al fin y al cabo había consentido en que su hija, la madre de Tom, se casara con un inglés.
Los torpes intentos del anciano por casarlo con su prima Caroline lo habrían hecho reír de no ser por el importantísimo detalle de que su prima misma deseaba esa alianza más aún que él. Caroline siempre había dejado claras sus intenciones, sus deseos. Era viuda, siete años mayor que él, y tenía dos hijos de su primer matrimonio con un adinerado griego. Tom sospechaba que había sido ella quien le había metido la idea en la cabeza a su abuelo.
El ascensor subió al ático y Tom salió. Aquel no era el mejor momento para pensar en sus asuntos personales. Eso podía esperar.
En quince días estaría volando a la isla griega propiedad de su abuelo, la isla en la que veraneaba toda la familia, pero antes tenía que hacer un informe completo del estado financiero de la nueva cadena de hoteles ingleses que acababan de comprar. Tenía que convertirla en una empresa exitosa, igual que el resto de los hoteles griegos de la familia.
Tom era el jefe ejecutivo, pero su abuelo quería controlar sus decisiones. La adquisición acabaría siendo un buen negocio: los hoteles ingleses eran antiguos y estaban pasados de moda, pero sus localizaciones eran excelentes.
No tenía que llegar a la sede central de la cadena hotelera inglesa, oficialmente, hasta el día siguiente, pero Tom había decidido adelantarse. Y, según parecía, había sido una buena idea. Acababa de descubrir un modo de incrementar los beneficios: impedir que los empleados se «escaparan antes de la hora»...
«¡Escaparse antes de la hora!», se burló ______ para sus adentros mientras llamaba a un taxi. Había llegado a su puesto de trabajo a las siete y media todas las mañanas durante el último mes, y no había salido a comer ni una sola vez. Todos los empleados habían sido advertidos de que la cadena griega, Demetrios Hotels, que acababa de comprar la empresa, iba a mostrarse dura en relación con la disminución de cortes. Al día siguiente, por la mañana, conocerían a su nuevo presidente, pero ______ no esperaba impaciente la ocasión. Se había hablado mucho de recortes de personal, y también había habido rumores sobre Tom Kaulitz:
—El viejo, su abuelo, tiene fama de duro como presidente, pero dicen que el nieto es peor. Según parece es de los que opinan que «el cliente siempre tiene la razón», y el empleado que lo olvida sale malparado. Por eso sus hoteles son tan famosos... y sus beneficios tan altos...
El taxi se detuvo delante del restaurante al que _____ le había pedido que la llevara. Sacó el monedero y pagó al conductor.
—¡______, por fin! Creíamos que no llegabas.
—Lo siento—se disculpó _____ sentándose a la mesa de sus dos amigas—. Ha habido momentos de pánico en mi empresa. El nuevo presidente llega mañana—explicó haciendo una mueca de desagrado y observando el rostro preocupado de su mejor amiga ¿Ocurre algo?
Capitulo 2
—Le estaba contando a Alejandra lo preocupada que estoy—respondió Selena señalando a la tercera de las comensales, su prima, una mujer mayor con aires de ejecutiva.
—¿Preocupada?—repitió ______ alargando hambrienta la mano para tomar un trozo de pan.
—Es por Gustav—comenzó a explicar Selena desesperada, con voz trémula.
—¿Gustav?—volvió a repetir _____—. Creía que estabais a punto de anunciar vuestro compromiso.
—Sí, sí, lo estamos... lo estamos... Al menos eso pretende Gustav—comenzó a decir selena, interrumpiéndose al ver que Alejandra tomaba la palabra.
—Selena cree que mantiene relaciones con otra mujer, que la engaña.
Alejandra, diez años mayor que ellas, y con un fracaso matrimonial a la espalda, tendía a valorar muy negativamente al sexo masculino.
—No puede ser, Sel—protestó _____—. Tú misma me has dicho muchas veces cuánto te quiere Gustav.
—Sí, bueno, eso creía—convino selena—. Sobre todo cuando me pidió que nos casáramos, pero... últimamente no hace más que recibir llamadas telefónicas, y cuando contesto yo, cuelgan. Esta semana ha ocurrido tres veces, y cuando le pregunto a Gustav, dice que debe ser una equivocación.
—Bueno, y quizá lo sea—contestó ______ tratando de calmarla.
—No, no lo es—respondió Selena sacudiendo la cabeza—. Gustav no se aparta del teléfono ni un momento, y anoche, cuando entré en casa, colgó en cuanto me vio.
—¿Le has preguntado qué ocurre?—inquirió _____ preocupada.
—Sí, pero dice que son imaginaciones mías—respondió Selena con tristeza.
—Lo típico. Los hombres siempre dicen eso—afirmó Alejandra satisfecha, convencida—. Mi ex marido se pasó la vida tratando de convencerme de que estaba paranoica, pero, ¿qué creéis que hacía? Liarse con su secretaria.
—Desearía que Gustav fuera sincero conmigo—comenzó a decir selena dirigiéndose a ______, con los ojos llenos de lágrimas—. Si hay otra mujer, yo... yo... no puedo creer que me esté haciendo esto... creí que me quería...
—Estoy segura de que te quiere—la reconfortó ______, que aún no conocía en persona al novio de Selena.
—Bueno, hay una forma muy sencilla de averiguarlo—señaló Alejandra—. He leído un artículo sobre ello. Existen agencias especializadas a las que acudir cuando se tienen sospechas sobre la pareja. Según parece mandan a una chica para seducirlo. Tienes que contratar los servicios de una agencia, Selena.
—¡Oh, no, no podría!—protestó Selena.
—Debes hacerlo—insistió Alejandra—. Es la única manera de saber si puedes confiar en él. Ojalá hubiera hecho yo lo mismo antes de casarme. Tienes que hacerlo, es el único modo de estar segura. Gustav tiene problemas económicos desde que montó su propia empresa, Selena, y tú tienes dinero, tienes la herencia de tu tía abuela.
Capitulo 3 —Le estaba contando a Alejandra lo preocupada que estoy—respondió Selena señalando a la tercera de las comensales, su prima, una mujer mayor con aires de ejecutiva.
—¿Preocupada?—repitió ______ alargando hambrienta la mano para tomar un trozo de pan.
—Es por Gustav—comenzó a explicar Selena desesperada, con voz trémula.
—¿Gustav?—volvió a repetir _____—. Creía que estabais a punto de anunciar vuestro compromiso.
—Sí, sí, lo estamos... lo estamos... Al menos eso pretende Gustav—comenzó a decir selena, interrumpiéndose al ver que Alejandra tomaba la palabra.
—Selena cree que mantiene relaciones con otra mujer, que la engaña.
Alejandra, diez años mayor que ellas, y con un fracaso matrimonial a la espalda, tendía a valorar muy negativamente al sexo masculino.
—No puede ser, Sel—protestó _____—. Tú misma me has dicho muchas veces cuánto te quiere Gustav.
—Sí, bueno, eso creía—convino selena—. Sobre todo cuando me pidió que nos casáramos, pero... últimamente no hace más que recibir llamadas telefónicas, y cuando contesto yo, cuelgan. Esta semana ha ocurrido tres veces, y cuando le pregunto a Gustav, dice que debe ser una equivocación.
—Bueno, y quizá lo sea—contestó ______ tratando de calmarla.
—No, no lo es—respondió Selena sacudiendo la cabeza—. Gustav no se aparta del teléfono ni un momento, y anoche, cuando entré en casa, colgó en cuanto me vio.
—¿Le has preguntado qué ocurre?—inquirió _____ preocupada.
—Sí, pero dice que son imaginaciones mías—respondió Selena con tristeza.
—Lo típico. Los hombres siempre dicen eso—afirmó Alejandra satisfecha, convencida—. Mi ex marido se pasó la vida tratando de convencerme de que estaba paranoica, pero, ¿qué creéis que hacía? Liarse con su secretaria.
—Desearía que Gustav fuera sincero conmigo—comenzó a decir selena dirigiéndose a ______, con los ojos llenos de lágrimas—. Si hay otra mujer, yo... yo... no puedo creer que me esté haciendo esto... creí que me quería...
—Estoy segura de que te quiere—la reconfortó ______, que aún no conocía en persona al novio de Selena.
—Bueno, hay una forma muy sencilla de averiguarlo—señaló Alejandra—. He leído un artículo sobre ello. Existen agencias especializadas a las que acudir cuando se tienen sospechas sobre la pareja. Según parece mandan a una chica para seducirlo. Tienes que contratar los servicios de una agencia, Selena.
—¡Oh, no, no podría!—protestó Selena.
—Debes hacerlo—insistió Alejandra—. Es la única manera de saber si puedes confiar en él. Ojalá hubiera hecho yo lo mismo antes de casarme. Tienes que hacerlo, es el único modo de estar segura. Gustav tiene problemas económicos desde que montó su propia empresa, Selena, y tú tienes dinero, tienes la herencia de tu tía abuela.
______ se sintió desalentada al escuchar aquello. Quería mucho a su amiga Selena, pero a veces se dejaba dominar por su prima. No tenía nada en contra de Alejandra, pero sabía que, cuando se le metía una idea en la cabeza, era más terca que una mula. Siempre quería que todos hicieran las cosas a su modo, y eso, sospechaba ______, había sido, en parte, la razón del fracaso de su matrimonió.
—Bueno, la idea me parece sensata—convino Selena—, pero dudo que exista una agencia de esas en Hilford.
—¿Y quién necesita una agencia?—respondió Alejandra—. Tú, lo que necesitas, es a una amiga guapa, capaz de seducirlo, y que aún no lo conozca. Si Gustav cae en la tentación es que...
—¿Una amiga guapa?—preguntó sel—. ¿Como ______?
Dos pares de ojos se clavaron en ella. ______ cedió a la tentación y dio un mordisco al pan.
—Exacto, _____ sería perfecta.
—¿Cómo?—preguntó _____ atragantándose—. No puedes hablar en serio. No, de ningún modo—objetó observando la mirada resuelta de Alejandra y los ojos suplicantes de sel—. De ningún modo. Selena, es una locura, tienes que darte cuenta—prosiguió, tratando de apelar al sentido común de su amiga—. ¿Cómo puedes hacerle una cosa así a Gustav? Tú lo quieres...
—¿Es que quieres que se arriesgue, que se case sin saber siquiera si puede confiar en él?—intervino Alejandra entusiasta—. Bien, está decidido. Lo único que tenemos que hacer es pensar en cómo llevar a cabo el plan y decidir cuándo van a encontrarse.
—Bueno, esta noche sale con sus amigos—comentó Selena—. Ayer me dijo que pensaban ir a ese pub nuevo que acaban de abrir. Un amigo suyo conoce al dueño.
—No puedo hacerlo—protestó ______—. Es... es... es inmoral. Sel, lo siento, pero...
—Creía que estarías dispuesta a ayudar a selena, ______... sobre todo después de lo que ella ha hecho por ti...—señaló Alejandra.
_____ se mordió el labio inferior. Alejandra tenía razón. Le debía a Selena un gran favor. Seis meses atrás, mientras la empresa para la que trabajaba trataba de rechazar la compra bursátil de la cadena Demetrios, ______ había trabajado a diario hasta muy tarde, incluyendo los fines de semana. Su abuela, que la había criado tras la separación de sus padres, había caído gravemente enferma, y Selena, que era enfermera, se había ocupado de ella en su tiempo libre y durante las vacaciones.
Aún temblaba al pensar en las consecuencias que aquella infección habría podido tener para su abuela de no haber sido por sel. Desde entonces tenía siempre muy presente que le debía un favor, que jamás podría pagárselo.
______ adoraba a su abuela. Ella le había proporcionado un hogar cálido y seguro justo cuando más lo necesitaba. Su madre, que la había tenido a los diecisiete años, no era más que una figura distante en su vida, y su padre, hijo de la abuela con la que vivía, se había convertido finalmente en un extraño para las dos. Vivía en China, con su segunda mujer y su familia.
—Sé que no lo apruebas, ______—explicó selena—, pero tengo que saber si puedo confiar en Gustav. Él es todo lo que siempre he soñado en un hombre, pero... la verdad es que ha salido con tantas chicas antes de conocernos, cuando vivía en Londres, antes de mudarse aquí...
En su fuero interno, ______ no estaba muy segura de poder algún día comprometerse en una relación con un hombre en el que no pudiera confiar... confiar en él hasta el punto de no necesitar de ningún subterfugio para comprobar si le era fiel. Aunque, tenía que admitirlo, quizá fuera un poco más suspicaz que selena en cuanto a las relaciones de pareja. Después de todo, sus padres habían creído estar enamorados cuando huyeron juntos y la concibieron, pero en el plazo de dos años ya se habían separado, dejando a la abuela con la responsabilidad de criar a su hija.
¡A su abuela! _____ miró a Sel y comprendió que no tenía más opción que acceder.
—Está bien, lo haré—Selena le dio efusivamente las gracias, y ______ continuó: —Tendrás que describirme a Gustav para que pueda reconocerlo.
—¡Oh, sí, te será fácil reconocerlo!—comenzó a decir sel suspirando contenta—. Será el hombre más apuesto que habrá en todo el pub. Es guapo, Dulce... muy bien parecido, con cabellos espesos y oscuros y la boca más sexy que puedas imaginarte. Ah, y llevará una camisa azul a tono con sus ojos, cafeces también. Siempre lleva una camisa azul, yo se las compro.
—¿Y a qué hora llegará a ese pub?—preguntó ______ en tono práctico, evitando demostrar la repugnancia que le producía el plan—. Tengo el coche en el garaje, y como la casa de mi abuela está tan lejos del centro de la ciudad...
—No te preocupes por eso, yo te llevaré—se ofreció Alejandra, para su sorpresa.
—Sí, Alejandra te llevará y te recogerá a la vuelta, ¿verdad, primita?—preguntó Sel con inesperada insistencia—. No hay parada de taxis junto al pub, y no creo que quieras esperar a que aparezca uno.
El camarero del restaurante las miraba esperando a que se decidieran a pedir, pero Alejandra sacudió la cabeza y aseguró:
—Ahora no tenemos tiempo para tomar nada, _____ tiene que ir a casa a vestirse. ¿A qué hora se supone que llegará Gustav al club, Sel?
—Hacia las ocho y media, supongo.
—Bien, entonces tú debes llegar a las nueve, ______—la informó Alejandra—. Te recogeré en tu casa a las ocho y media.
HOLA!!! BIENVENIDAS A LA NUEVA NOVELA ... YA SABEN 3 O MAS Y AGREGO LOS SIG CAPS MAÑANA ... HASTA LUEGO :))
Me gusto, es diferente a las demás que he leído, interesante virgi me encanto espero los próximos caps.. que dirá Gustav al verla??
ResponderBorrarWoo esta interesante ajajajja y diferente a las demás
ResponderBorrarSube pronto. :)